Editorial

Un traumático objetivo

Está mucho más que demostrado en el ámbito cultural, académico, filosófico, psicológico y político que la percepción no es la realidad.

Quienes sostienen lo contrario lo hacen procurando justificar una situación objetivamente injustificable o totalmente desconectada de la realidad.

Es en este último concepto en donde se asientan el actual gobierno, su partido y sus geniales asesores para judicializar la práctica política y agenciarse de fórmulas para debilitar o destruir al Partido de la Liberación Dominicana, despropósito que jamás lograrán por los contundentes fundamentos del PLD, que ha superado con creces la fractura sufrida en 2019.

Las manipulaciones de encuestas y mediciones con que se procura presentar situaciones distorsionadas de la realidad confirman la intención de hacer aparecer a la oposición debilitada en contraste con una gestión gubernamental valorada.

Es notoria la insistencia de que la población perciba un gobierno que goza de respaldo popular cuando la realidad es dominada por las quejas, lamentaciones y frustraciones de un prometido cambio que se ha convertido en sal y agua.

Si la inflación y el alza del costo de la vida es identificado por el 68.9 % de la población como el principal problema del actual gobierno, los robos, asaltos, bandas y delincuencia en general ocupan un segundo lugar de preocupación con un 62.6 %, y el tercer lugar lo ocupa la escasez de fuentes de trabajo, el desempleo, con 23.9 %, ¿cómo se explica que el presidente-candidato acumule un alto nivel del posicionamiento?

¿Qué explicación se le da a que los ciudadanos y las ciudadanas entiendan que son los ricos los que se benefician del actual gobierno a la vez que los pobres y clase media se identifiquen con los responsables de esa situación, con el gobierno? ¡Ni masoquista que se fuera!, como se ha deducido.

Sencillamente el gobierno y su partido apuestan a crear la percepción de que las cosas son así, muy distantes de la realidad. Una intención riesgosa y peligrosa por las reacciones que pudiera ocasionar.

En sentido absoluto, la ciencia, la vida misma y las penurias y calamidades por las que atraviesa el pueblo dominicano permiten aclarar a los costosos asesores, consultores y aduladores pagados del gobierno que la percepción NO es la realidad.

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