La queja de uno de los diarios impresos, que tiene su versión digital, de que en República Dominicana hacen falta los buenos políticos, conduce a que rememoremos las gestiones de gobierno del Partido de la Liberación Dominicana.
En el ejercicio de sus gobiernos el PLD demostró que una correcta conducción política impulsó el crecimiento económico de la nación, la creación de nuevos empleos y la superación de niveles de pobreza.
El progreso y la prosperidad logrados en los gobiernos peledeístas han sido tirados por la borda en menos de dos años, porque no se cuenta con una apropiada conducción política.
La dirección de una nación no se compara con el manejo de una industria o empresa cualquiera, cuya responsabilidad recae en gerentes, mientras la responsabilidad de los gobiernos es cosa de los políticos.
Los gobiernos peledeístas se han guiado por la teoría boschista que entiende el ejercicio gubernamental como una vía para la organización y la transformación.
La promesa de cambio vendida como consigna por los gobernantes de turno ha resultado un fracaso porque el elemento humano ha sido desplazado para pagar los favores de la campaña en detrimento de los sectores necesitados y los verdaderos productores.
Hoy en el campo, en las industrias, en el comercio, el grito pega al cielo por el grado de improvisación predominante y las acciones gubernamentales en favor de un pequeño grupo de amigos que cada día aumentan sus ganancias, mientras se desfondan los bolsillos del pueblo.
Por ser partido formado políticamente, en los gobiernos del PLD se ha protegido y asumido la defensa de los productores nacionales, distinto a lo que se vive en la actualidad cuando el desprecio a los sectores productivos y a los dominicanos y las dominicanas necesitados es lo predominante.