De tiempo en tiempo en el país surge el debate sobre el peligro que corre nuestro sistema de partidos. En esas ocasiones los ciudadanos preocupados por tal posibilidad justifican su aprehensión con debilidades, pifias y el deterioro que presentan algunas organizaciones, a veces de las más emblemáticas en nuestro medio.
En el caso de nuestro Partido, siempre hemos censurado el que se generalice y se le incluya en el mismo saco. La historia política del país nos ha dado la razón en considerar que el Partido de la Liberación Dominicana debe ser medido con un rasero diferente del utilizado para medir a los demás.
La dirección del partido al que su fundador, el profesor Juan Bosch, calificó de su mejor obra política, acaba de dar este domingo 27 de febrero, una muestra de por qué en el país cuenta con una organización que por sí misma es garantía de la conservación para mucho tiempo del sistema de partidos del país.
Sin sectarismo ni revanchismo, sino con actitud abierta y propia de una organización madura y de una larga experiencia de Estado, en un documento en que fija posición sobre la rendición de cuentas presentada por el presidente Luis Abinader ante las cámaras conjuntas en el Congreso Nacional, el Partido de la Liberación Dominicana expresó el tipo de oposición que hará al actual gobierno y su disposición a estar en todo momento del lado de los intereses de la gente y a favor de todas las medidas que lleve a cabo esta administración en pro del bien común.
En ese sentido, el PLD expresa que hará una oposición responsable y propositiva, pero firme y rigurosa, por el bienestar del país y de todos los dominicanos y las dominicanas.
Sin dejar de llamar la atención sobre importantes omisiones en que incurrió el presidente de la República en su rendición de cuentas de este 27 de febrero y respecto a debilidades serias en el manejo del gasto público, en el retroceso evidente en situaciones que se habían superado en República Dominicana durante las administraciones el Partido de la Liberación Dominicana y la amenaza que significa para nuestros países la situación reinante entre Rusia y Ucrania, la dirección del PLD considera que “ahora más que antes , es el momento de trabajar unidos”.
De ahí, la disposición del Partido de la Liberación Dominicana de colaborar con esta administración y con los distintos sectores de la sociedad en procura de soluciones y el desarrollo de iniciativas que ayuden al país a enfrentar sus retos. Y como muestra de que no se está ante una pose demagógica, de inmediato el PLD anunció que con ese propósito sus legisladores estarán presentando en los próximos días una serie de resoluciones y anteproyectos.
Asimismo, las secretarías —órganos técnicos— del Partido morado y la estrella amarilla realizarán propuestas que se darán a conocer en los próximos días a la población, con el fin de ejercer una política centrada en la gente, como merece el pueblo dominicano, cuyos derechos y conquistas protegeremos.
El PLD marca la diferencia en nuestro medio político, y su historia y la decisión que hizo pública este domingo así lo avalan.
El profuso uso de mascarillas en lugares cerrados y abiertos fue la respuesta que la ciudadanía ofreció al Presidente de la República, quien en una promovida intervención anunció la suspensión de todas las medidas restrictivas impuestas por el COVID-19.
Las medidas, como el uso de la mascarilla, la presentación de la tarjeta de vacunación para acceder a todos los lugares, distanciamiento físico y algunas restricciones en espacios públicos, quedaron sorpresivamente eliminadas por el ejecutivo en abierta contradicción con el Ministerio de Salud Pública, que en la mañana del día de la alocución reiteró la necesidad de mantener dichas limitaciones como previsión al contagio del virus, que genera la enfermedad que alcanzó la categoría de pandemia.
Quizás procurando colaborar con la situación o aligerar el desatino del gobierno con la inapropiada medida, desde diferentes medios se ha elogiado el “buen juicio” predominante en la población frente a la eliminación de la obligatoriedad en el uso de las mascarillas. Los ciudadanos y las ciudadanas han optado por continuar usándola.
La gente ha seguido usando mascarilla en espacios cerrados, medios de transporte y centros clínicos, en las empresas e industrias y las oficinas gubernamentales, como una actitud de vigilancia frente al peligro que representan las nuevas variantes del coronavirus.
Al afirmar que se ha recuperado la libertad, el mandatario está decretando la derrota al Sars-Cov-2 y el final de la pandemia, circunstancia bastante lejos de la realidad.
Que horas antes y después de la alegre disposición del jefe del Estado, Salud Pública, procurando enmendar el error del presidente, emitiera una resolución declarando epidémico el territorio nacional por la incidencia de la enfermedad conocida como Covid-19, deja claro el propósito perseguido con el sorpresivo anuncio.
Las estadísticas de la positividad en algún momento se colocaron muy por debajo de 11 por ciento y no se adoptaron las medidas anunciadas ahora, lo que traduce otro propósito. Sin duda alguna el desmonte de las disposiciones restrictivas responde al interés político-mercadológico de un presidente en campaña que ha dado muestras del desinterés por la salud y la tranquilidad de sus conciudadanos.
Procediendo con inteligencia, la gente ha seguido usando las mascarillas, pese a la eliminación de las restricciones anunciadas por el mandatario, lo que deja en entredicho su credibilidad.
La reciente reunión del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) confirma el apego de la organización política a sus normas y las que rigen el sistema electoral dominicano, al tiempo de reafirmar su determinación hacia la renovación y fortalecimiento.
Un encuentro con una nutrida y animada asistencia confiada en las decisiones a tomarse, respetuosa de su liderazgo, dio al país una nueva muestra de apego a los principios democráticos.
Como muestra del proceso renovador se presentaron de manera formal seis dirigentes, caras nuevas en la competencia por la nominación presidencial.
En el encuentro, de manera unánime, los presentes avalaron el acuerdo para la preselección del precandidato del Partido que acudirá a las elecciones del año 2024, decisión que fortalece los valores democráticos dentro del PLD y en la República Dominicana, como organización determinante en el sistema de partidos.
Ya en la oposición, y fruto de la amplia consulta en el marco de su Congreso Ordinario, en el PLD se ha hecho el compromiso de renovación, reorganización y reestructuración, lo que se ha venido cumpliendo con la precisión de un reloj suizo.
En las deliberaciones del Congreso intrapartidario se registró el compromiso de mayor participación y apertura, que se ha conseguido primero con la anuencia del superior organismo, que es el Comité Central, y la organización del proceso de consulta nacional para escoger a quien sintonice con las legítimas aspiraciones de la gente.
Las decisiones adoptadas no se acomodaron a intereses individuales ni de una élite, se ha decidido someter a la consideración del Partido, de la sociedad en procura de quien prefieren para encabezar la boleta del PLD, organización que el pueblo quiere ver nuevamente dirigiendo los destinos nacionales para evitar los desaciertos de una gestión gubernamental ineficaz e ineficiente.
El acuerdo, avalado por el Comité Central y firmado por los aspirantes, es producto del consenso, del compromiso con la democracia, la transparencia y el curso de un proceso apegado a la ley y a las buenas costumbres.
Agregamos la integración y participación de género, reflejo del espíritu democrático dominante en la más exitosa organización política dominicana.
Mientras el Partido se reorganiza, se prepara para escoger a quien lo representará en la boleta presidencial, que terminará siendo el asumido por el pueblo como el candidato referente de los gobiernos de mayores logros y realizaciones que han impactado en todos los sectores nacionales, sobre todo los menos pudientes.
El arribo del fin de semana en lugar de la tradicional alegría generada por horas no laborables que normalmente se destinan al entretenimiento y descanso de las actividades habituales, se ha convertido en tiempo de mortificación y preocupación en la familia dominicana.
Esa incertidumbre comienza el día viernes con los tablazos que semana tras semana ofrece el Ministerio de Industria y Comercio al dar a conocer los precios de los combustibles, que lleva al ciudadano a recordar las famosas fórmulas del hoy ministro del ramo, las críticas generadas en el Congreso por el hoy partido de gobierno, uno de los temas centrales del candidato, convertido ahora en presidente de la República.
Los precios del galón de gasolina, gasoil, kerosene y gas licuado de petróleo se hacen cada día inalcanzables y crean un alto nivel inflacionario, de por sí alterado en nuestra economía al extremo de presentarse como un gran desafío de parte de las autoridades financieras, quienes celebran el crecimiento económico del 2022 en relación con el del pandémico año 2021.
En medio de la incertidumbre que genera el aviso del Ministerio de Industria y Comercio nos llega el informe de que la cotización del barril de petróleo estadounidense WTI de referencia superó el último jueves los 90 dólares, por primera vez en siete años, lo que apunta a un nuevo desafío de las finanzas públicas y a los esfuerzos para contener el proceso inflacionario que afecta la economía desde el pasado año.
No solo por el impacto directo a través de la carga de la factura petrolera, también por la repercusión que tiene en el crecimiento de la economía.
Apuntamos que el crecimiento desmedido de los precios del petróleo afecta los costos de producción, reduce la demanda, genera inflación, presiona el balance fiscal y repercute en las cuentas externas, constituyéndose en un factor perturbador en la sociedad.
Es notoria la pasividad de las actuales autoridades ante este reto, afianzándose en su estilo improvisador y en gran medida insensible, anteponiendo el espectáculo, la publicidad y las redes sociales a la disposición de enfrentar con decisión los problemas que afectan a la población, en momentos en que las circunstancias imponen una actitud pública más proactiva y menos contemplativa.
La semana en curso ha iniciado teniendo de pórtico la celebración en República Dominicana del Día Nacional de la Juventud, instituido en la fecha del fallecimiento del sacerdote salesiano San Juan Bosco, quien dedicó su vida a la lucha por la educación de los jóvenes con menos recursos y en situación de riesgo de exclusión en el siglo XIX.
El Partido de la Liberación Dominicana se formó sosteniéndose en la juventud, guiado por los ideales del profesor Juan Bosch, permanente promotor de valores, de la inclusión social y de las oportunidades.
La historia del PLD muestra un compromiso inquebrantable con la juventud, que obtuvo pleno desarrollo en las cinco gestiones gubernamentales que le ha tocado dirigir.
La juventud dominicana disfrutó en los gobiernos peledeístas la mejoría brindada por la reducción de los índices de pobreza, crecimiento económico, sustancial reducción del desempleo, variable última que impactó directamente en los jóvenes, pues la mitad de los empleos creados fueron para jóvenes que entraron por primera vez al mercado laboral.
En este 2022 arribamos a la celebración del Día de la Juventud con un panorama diferente al creado por el PLD, con un aumento de la tasa de desempleo y un alarmante estado de preocupación y angustia en las y los jóvenes.
En un reconocimiento al Profesor Juan Bosch, la Juventud Peledeísta (JPLD) en la persona de su titular, Michael Matos, denunció responsablemente que unos 200 mil jóvenes han abandonado los estudios universitarios, más de 800 mil jóvenes hoy se encuentran sin empleo, muchos son los jóvenes que ven en el suicidio o la delincuencia una solución sus problemas, muchos también a los que se les ha privado acceder a programas de salud y, quienes trabajan, se ven afectados por los altos precios de la canasta familiar y de los combustibles.
La radiografía social de la juventud es complicada, predominando la desesperanza, lo que motiva el llamado al optimismo y a mantener la fe en el espíritu transformador de los jóvenes, que ha empujado al derrumbe de barreras y obstáculos para la superación y el desarrollo.
Como el sacerdote Juan Bosco y Juan Bosch debemos colocar la juventud en el lugar que demandan los tiempos, que les permitan librarse del engaño de que fueron objeto al inclinarse por un prometido y sazonado “cambio” que en lugar del avance ha traído el retroceso a República Dominicana y en especial a los jóvenes.
Con una rotunda oposición el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) respondió al globo de ensayo lanzado por funcionarios del gobierno y dirigentes del PRM con la propuesta de reducir el porcentaje de votos para alcanzar el triunfo en las elecciones presidenciales.
La reacción del PLD y de otras entidades partidarias, así como de juristas y medios de opinión, ha hecho retroceder la propuesta presentada, a propósito de un debate generado por el presidente de la República, quien está sugiriendo una reforma constitucional en el marco del diálogo que coordina el Centro Económico y Social.
El umbral de 50 por ciento más uno de los votos válidos emitidos, necesarios para que una candidatura obtenga la presidencia de la República, es una conquista política de la democracia dominicana que no se puede alterar, sostiene el Partido de la Liberación Dominicana en un documento hecho público por su Secretario General.
La rechazada sugerencia ha motivado que se recuerde que el porcentaje calificado fue el resultado de un amplio consenso de las fuerzas políticas y sociales con el fin de superar la crisis poselectoral del año 1994, en lo que se denominó el Pacto por la Democracia.
Que aquella decisión, asentada en la Constitución de la República, arribe en el año en curso a 28 años ha sido suficiente para comprobar que la elección por mayoría absoluta fortalece al presidente electo; evita un triunfo con escaso respaldo electoral y, por tanto, poco representativo, estimula las alianzas electorales que se pueden manifestar en el Congreso y el Gobierno, entre otros beneficios.
En el Pacto por la Democracia, firmado en 1994, quedó establecido el sistema electoral de doble vueltas, el cual consiste en que si en una primera ronda electoral ninguno de los candidatos a la presidencia y la vicepresidencia de la República obtuviese más de la mitad de los votos emitidos se procederá a una segunda ronda o vuelta cuarenta y cinco (45) días después de haberse celebrado la primera ronda. En esa segunda ronda solo participarían los dos candidatos que hubiesen obtenido la mayor cantidad de votos en la primera ronda.
Después de este acuerdo plasmado en la reforma a la Constitución de ese año se han celebrado siete elecciones presidenciales que le dan al sistema electoral dominicano suficiente experiencia para regentear un proceso con esta regla, entendida y asimilada por los partidos políticos, sus militantes y dirigentes, excepto ahora cuando los aupiciadores de una modificación entienden que por sus desaciertos e improvisaciones, los números no le dan.
El Colegio Médico Dominicano (CMD) reclamó de las autoridades de Salud establecer restricciones para frenar la ola de contagios de la Covi-19.
El comercio y la industria se quejan de la ausencia de trabajadores y servidores de sus entidades por haber sido contagiados con la Covid-19 o el virus de la gripe.
La Sociedad Dominicana de Neumología y Cirugía del Tórax recomendó a las autoridades posponer la reanudación de clases presenciales, prohibir eventos de asistencia masiva y reforzar medidas sanitarias para frenar los contagios.
La Asociación Dominicana de Profesores explicó que más de 10 mil maestros y maestras están afectados por la Covid-19 o por la influenza.
Los casos expuestos confirman lo dicho por la Secretaría de Salud del Partido de la Liberación Dominicana que atribuye el rebrote de la Covid-19 en el país a las políticas públicas zigzagueantes, improvisadoras e insensibles del gobierno dominicano, que ha privilegiado la línea de apertura económica, social y cultural desproporcionada sin ningún contrapeso serio en las medidas sanitarias y de salud pública.
Son los sectores nacionales los que reclaman de las autoridades aplicar el conjunto de medidas que reduzcan la alta positividad actual y los contagios de la Covid-19 proporcionado por la apertura sin control del gobierno nacional, apostando a la reducida letalidad de la variante del virus generador de la enfermedad.
Ningún sector ha planteado el cierre de las actividades económicas y sociales, como ha interpretado el presidente de la República, sino que controlen las aglomeraciones en lugares públicos que son focos de propagación del coronavirus, como lo recomiendan el Colegio Médico y las asociaciones especializadas de salud.
Se impone que se trabaje con la verdad y una comunicación que fomente la confianza y la colaboración de la población, que se ha perdido por las improvisaciones e insensibilidad en la aplicación de las políticas de salud de las actuales autoridades para combatir el coronavirus.
El Ministerio de Salud Pública reportó el domingo 6,042 nuevos casos de coronavirus y cero fallecimientos. Los días anteriores se habían reportado también cinco y seis mil casos positivos al virus generador de la Covid-19, en medio de una situación de angustia y desesperación en la ciudadanía, que aumenta ante la indiferencia con que el Gobierno trata el tema.
Los aumentos de la positividad de los contagios confirman la agresividad de la variante del Sars Cov 2 identificada como Ómicron, con contagios sin precedentes que motivan una presión preocupante sobre los servicios de salud, las consultas ambulatorias, las emergencias, la solicitud de pruebas diagnósticas, de camas para internamientos y en la necesidad de fármacos, los cuales se han agotado en las farmacias y en las llamadas Boticas Populares o Farmacias del Pueblo, regenteadas por el Gobierno.
Al finalizar la pasada semana el Presidente de la República reiteró que todo está bajo control, reafirmando así la actitud permisiva en relación con una delicada situación de salud, generada por un virus del que se conoce muy poco, pese a los estudios y las investigaciones.
Aunque ningún sector ha hablado de volver a cerrar ni de confinamiento desde el Gobierno se da una respuesta desproporcionada a las asociaciones de especialistas y hasta al propio Colegio Médico Dominicano.
Se ha reclamado a las autoridades, sobre la base de datos que ofrece el sistema sanitario y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que se adopten medidas para evitar la propagación del virus y la saturación del sistema sanitario.
En medio del debate las autoridades se despachan fijando por resolución el tiempo de reposo o licencia que se debe dar a una persona contagiada por el virus, un nuevo invento desconocedor del rigor científico o distante de los resultados de una prueba de laboratorio.
República Dominicana minimiza los efectos de una enfermedad que ya ha superado los 300 millones de contagios en el mundo y acumula cerca de 5.5 millones de muertes.
Por encima de los consejos y recomendaciones se llama a la apertura de docencia presencial, no se adoptan medidas de control en los estadios y fiestas populares, mientras los contagios crecen de forma exponencial.
Motivado al parecer en la baja tasa de letalidad de la nueva variante se ha bajado la guardia, cuando la realidad es que el virus, generador de la COVID-19, no ha perdido su capacidad de arrebatar vidas, en menor o mayor escala.
Los contagiados crecen y crecen, mientras las autoridades declaran el sálvese quien pueda.
El que el 42.4 por ciento de la población considere que le conviene más al país el regreso al Gobierno del PLD, contra el 39,6 por ciento que se identifica con los actuales gobernantes demuestra que el partido morado y la estrella amarilla es una organización política viva y en pie.
Las embestidas contra el liderazgo peledeísta y la propia organización, en lugar de aminorar sus fuerzas, les han fortalecido, confirmando su resiliencia, una herencia boschista.
En la encuesta a la que hacemos referencia (Sigma Dos de noviembre último), el 81.7 % de quienes votaron por el PLD no se arrepienten de inclinar su voto por esa organización.
El Partido de la Liberación Dominicana cerró el 2021 reiterando el compromiso primigenio de servir al pueblo desde la organización para impulsar su transformación, crecimiento y desarrollo, como ha quedado demostrado en sus gestiones de Gobierno.
Por el contrario, menos de un año ha sido suficiente para que la población haya comprendido que fue engañada, comprando electoralmente un cambio que ha devenido en un notable deterioro de la calidad de vida y en una gestión en la que lo cosmético es lo predominante.
Al iniciar el 2022 invitamos a retomar en lo inmediato los compromisos de transformación interna para reforzar este gran instrumento de lucha, cambios y transformaciones, que ha alcanzado ya la edad madura de 48 años.
En este nuevo año se seguirán poniendo de manifiesto la voluntad, determinación, valentía, audacia de los peledeístas para librar las batallas que tenemos por delante y derrotar adversarios y enemigos que apuestan a aminorar la principal fuerza política de República Dominicana, la más importante obra política del prócer Juan Bosch, el Partido de la Liberación Dominicana.
El servicio a los demás, la solidaridad, el compromiso de honrar la historia del país y las grandes luchas del pueblo dominicano y la humanidad siguen siendo el camino para alcanzar las metas trazadas. Y nada ni nadie, ni con amenazas ni espectáculos mediáticos, logrará distraernos en el trabajo por lograr nuestros elevados propósitos en el año que acaba de iniciarse.
Las celebraciones y el ambiente de alegría, característicos de la fiesta de Nochebuena y Navidad, pasaron sin gloria alguna.
Observadores de la realidad social y económica del país, así como los propios ciudadanos de a pie, llegaron a equiparar la temporada con otras de las celebraciones cristianas en las que predominan el silencio y la meditación.
Poco movimiento en calles y avenidas y tímidos festejos en los barrios y campos del país se constituyeron en la nota característica.
Las quejas por los altos precios de los productos para la preparación de la cena del día 24 de diciembre, abundan. Los compradores reaccionaron alarmados por los precios de las carnes, víveres, aceites, condimentos, telera, pastas alimenticias, entre otros, mientras los vendedores se quejaban por los reducidos niveles de la venta.
Los conductores de autobuses que viajan a provincias se pronunciaron por la reducida demanda de asientos, con pasajeros sobresaltados por los costos de los pasajes.
El famoso bono navideño, ampliamente publicitado por el Gobierno, no llenó su cometido, pues los pocos que lo recibieron no alcanzaron para nada en razón del alto costo de una cena navideña.
Las bebidas, propias para el brindis y la celebración, también con precios exorbitantes, que limitaron profundamente su adquisición.
Un largo fin de semana, propicio para celebraciones, terminó en contemplación, quejas y lamentos.
Al presentar este cuadro no exageramos ni politizamos el tema, simplemente nos ceñimos a la realidad objetiva que se puede comprobar en los hogares dominicanos, con tantas limitaciones que la profusa publicidad no pudo ocultar.
¡Cómo se han extrañado en estos días las navidades de los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana!
La celebración en grande del 48 aniversario del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) confirma lo dicho por nuestros dirigentes: el PLD es un ente vivo, que jamás ha estado dormido o postrado como vanamente han pretendido sus adversarios.
Las direcciones municipales, provinciales y de seccionales peledeístas acogieron el llamamiento de la Secretaría General de organizar actividades de celebración del cumpleaños del PLD, con las que se movilizaron alrededor del día 15 de diciembre miles de dominicanos y dominicanas.
Las variedades de actividades confirman la creatividad del militante peledeísta, pues sin opulencia, con los pies sobre la tierra, se organizaron veladas artísticas, presentación de documentales, conferencias, charlas, encuentros navideños, ofrendas florales o simples encuentros de reflexión sobre los aportes a la institucionalidad y a la democracia en República Dominicana, tal y como lo expresara la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPPAL) en una misiva al presidente del PLD, Danilo Medina.
Las felicitaciones de la organización que agrupa a los partidos progresistas de la región son por el 48 aniversario y el enorme aporte que el PLD ha dado a la construcción del proceso democrático e institucional de la República Dominicana, siendo un ejemplo.
Aquel objetivo trazado por el Profesor Juan Bosch en el discurso de inicio del PLD de que se propuso completar la obra de Juan Pablo Duarte y los Trinitarios, en gran medida se avanzó bastante en esa dirección en las gestiones de gobierno del PLD.
Esos logros y conquistas, apreciados por la población, se hacen más notorios ahora que se han ido perdiendo a causa de una gestión ineficiente e ineficaz, que se sustenta en una publicidad engañosa.
Con la forma alegre, entusiasta, participativa, reflexiva de celebrar el aniversario se confirma la decisión adoptada por dirigentes y militantes de reencontrarnos para superar errores y traspiés y avanzar hacia la reconquista de lo perdido, como consecuencia de la gran conspiración en contra de nuestra fuerza.
Es la sociedad son los sectores pobres, los pequeños y medianos empresarios; son los profesionales, los empresarios, quienes apuestan a su país, quienes están reclamando el regreso del PLD al gobierno, por lo que debemos seguir preparando nuestras filas para avanzar cada día, conservando la esencia y la identidad partidaria.
Es el PLD el instrumento idóneo para una democracia que avance y se consolide en República Dominicana.
Las reacciones por separado de dos de los representantes del Ministerio Público, a la cabeza de la campaña de infundios y de imputaciones prefabricadas y del flamante presidente de la Cámara de Cuentas, confirman el afán del gobierno de turno que procura judicializar la política.
Más que judicializar la política, como se maneja el término, que ha dado lugar a inmensidades de tratados y tesis de doctrinarios, lo que existe es un claro punto de persecución a los actos de la pasada gestión de gobierno, basado en inventos y manipulación de aspectos legales, lo que ya está cansando a la gente.
Detrás de expedientes, acusaciones y calumnias se esconde la mediocridad de una gestión cuyos responsables se prepararon para una rabiosa oposición, pero que al llegar a la dirección del Estado han demostrado que no se prepararon para gobernar.
Los fiscales reaccionan presentándose como víctimas, tildando de campaña en su contra los argumentos jurídicos de abogados y comentaristas que han opinado sobre el tema.
El señor presidente de la Cámara de Cuentas entiende que quienes desinforman son los periodistas con titulares sensacionalistas, como si la fiebre estuviera en la sábana.
Es que se está ante la presencia de una verdadera desnaturalización de las funciones de la Cámara de Cuentas, un órgano constitucional que ha sacrificado su autonomía para convertirse en un brazo político del Ministerio Público.
Es notoria la profusa difusión de rumores y versiones que se unen a las filtraciones de informes, auditorías, interrogatorios, procesos de investigaciones, en franca violación a la Ley e irrespetando el debido proceso.
Todo esto en lugar de impactar en la población trae una suerte de incredulidades y cuestionamientos a las propias autoridades y a la llamada «justicia independiente».
Las tantas versiones y explicaciones sin sustento sobre el caso de los generales en retiro, a quienes se citó y despojó de los vehículos asignados, confirman la politización de la justicia.
Las explicaciones que se han dado en lugar de aclarar han profundizado los cuestionamientos sobre el caso, cuando lo que amerita es responder con claridad meridiana y responsabilidad.
El dom., 12 de dic. de 2021 10:03 PM, Hector Olivo <[email protected]> escribió:
Se impone una respuesta clara y responsable
Las reacciones por separado de dos de los representantes del Ministerio Público, a la cabeza de la campaña de infundios y de imputaciones prefabricadas y del flamante Presidente de la Cámara de Cuentas, confirman el afán del Gobierno de turno que procura judicializar la política.
Más que judicializar la política, como se maneja el término, que ha dado lugar a inmensidades de tratados y tesis de doctrinarios, lo que existe es un claro punto de persecución a los actos de la pasada gestión de Gobierno, basado en inventos y manipulación de aspectos legales, que ya está cansando a la gente.
Detrás de expedientes, acusaciones y calumnias, se esconde la mediocridad de una gestión, que se preparó para una rabiosa oposición, pero que al llegar a la dirección del Estado, han demostrado que no se prepararon para gobernar.
Los fiscales reaccionan presentándose como víctimas, tildando de campaña en su contra los argumentos jurídicos de abogados y comentaristas que han opinado sobre el tema.
El señor Presidente de la Cámara de Cuentas entiende que quienes desinforman son los periodistas con titulares sensacionalistas, como si la fiebre estuviera en la sabana.
Es que se está ante la presencia de una verdadera desnaturalización de las funciones de la Cámara de Cuentas, un órgano constitucional que ha sacrificado su autonomía para convertirse en un brazo político del Ministerio Público.
Es notoria la profusa difusión de rumores y versiones que se unen a las filtraciones de informes, auditorías, interrogatorios, procesos de investigaciones, en franca violación a la Ley e irrespetando el debido proceso.
Todo esto en lugar de impactar en la población, trae una suerte de incredulidades y cuestionamientos a las propias autoridades y a la llamada Justicia Independiente.
Las tantas versiones y explicaciones sin sustento sobre el caso de los generales en retiro a quienes se citó y despojó de los vehículos asignados, confirman la politización de la justicia.
Las explicaciones que se han dado en lugar de aclarar han profundizado los cuestionamientos sobre el caso, cuando lo que amerita es responder con claridad meridiana y responsabilidad
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Fiel intérprete del sentimiento de miembros, militantes y dirigentes, el ex presidente de la República, Danilo Medina, proclamó en Santiago el orgullo que siente por ser un militante del Partido de la Liberación Dominicana.
Ese es el PLD del que siento orgullo de pertenecer, exclamó el ex jefe del Estado al citar la entrega y dedicación de sus gestiones al frente del gobierno en la transformación de República Dominicana.
Su firme militancia y apego a los principios boschistas, el presidente del PLD lo reafirmó apuntando que no lo van a avergonzar como dirigente de la organización política con el mayor número de realizaciones y grandes obras en todo el país, al tiempo de revolucionar sus instituciones.
Las expresiones de Danilo Medina siguieron al ingreso oficial a las filas del PLD de 6 mil 600 nuevos miembros, que llegan al Partido inspirados en las obras de su gobierno y con sobrados deseos e impulso de hacer sus aportes para el retorno al poder, dado el alto grado de frustración en las colectividades nacionales, engañadas con promesas incumplidas.
A los nuevos miembros del PLD Danilo Medina les manifestó que tienen la tarea de defender las obras del Partido, apuntando que con la experiencia de los veteranos, combinada con el aporte juvenil, se tendrá la fortaleza suficiente para volver al poder en las elecciones del año 2024, tal y como lo está reclamando la sociedad en su conjunto, lo que se expresa en las encuestas y mediciones.
Como buen dominicano el exmandatario proclamó también que siente mucho orgullo y “un honor del tamaño del Pico Duarte” de pertenecer al Partido, en el que ha militado desde sus años juveniles.
Los aportes al país del presidente de PLD son significativos, como congresista, como jefe de Estado y como dirigente de la organización política que le dio formación y la templanza para dirigir la mejor gestión de gobierno que registra nuestra historia reciente.
El orgullo que siente Danilo Medina como dirigente del PLD es el orgullo que exhibe el Partido concebido, organizado y dirigido por Juan Bosch, de tener como presidente a un alumno aventajado de nuestro líder histórico.
Un acto festivo de tinte gobiernista-partidista sirvió de escenario para dar la bienvenida al partido de gobierno a una ejecutiva municipal que ingresa a dicha agrupación procedente de un partido al que había jurado lealtad, con lo que se puso nuevamente el tema del transfuguismo en el tapete.
En los diccionarios de política y los jurídicos se estima esta figura como la forma de comportamiento en la que un individuo abandona la formación política en la que se encontraba para pasar a engrosar las filas de otra.
En un primer significado el diccionario de la Real Academia de la Lengua define al tránsfuga como la “Persona que con un cargo público no abandona este al separarse del partido que lo presentó como candidato”.
La definición de la RAE describe lo acontecido con la alcaldesa del municipio cabecera de la provincia San Juan. Teniendo el cargo municipal, y conservándolo, se separa del partido que la postuló.
La Ley de Partidos regula en República Dominicana esa malsana práctica, pero manipulaciones en el tribunal electoral lograron ignorar ese enunciado, redactado con la intención de superar esa maña, lesiva al sistema partidario.
Para la comunidad política la actitud de la ejecutiva municipal no sorprende pues se le ha visto pasar de un partido a otro o de una corriente interna de simpatía a otra con una facilidad espantosa. Cambia de color partidario como por arte de magia.
El transfuguismo fue una práctica ejercida en las pasadas elecciones dominicanas por una fracción partidaria que ahora resulta afectada por el paso de la funcionaria municipal al partido oficial. En la práctica ha recibido una dosis de su propia medicina.
En esencia, el transfuguismo es el interés personal colocado por encima del interés partidario y colectivo; el desconocimiento de las instituciones ante las cuales se han comprometido lealtades y compromisos.
El tránsfuga no es más que un ejemplo de traidor, de mercenario político, de un individuo que viola la fidelidad debida a los electores o a quienes lo consideran su compañero o compañera partidario.
Con tantos ejemplos de esta desviación política se impone que en la propuesta de modificación de la Ley de Partidos se retome el tema del transfuguismo para que el mandato obtenido por un funcionario electo pertenezca al partido y no al individuo.
El asesinato de un capitán de la Policía Nacional adscrito al Departamento de Investigaciones Criminales y un mensajero por dos malhechores en el municipio de Piedra Blanca, carretera Juan Adrián, Monseñor Nouel , encendió por nueva ocasión la alarma de la seguridad ciudadana.
Igual efecto ha generado el sangriento asesinato de Alberto Grullón Uceta, un estudiante universitario, quien en su tiempo libre ofrecía el servicio de transporte a través de una plataforma digital.
Otro taxista de plataforma digital fue encontrado muerto en unos matorrales en el municipio Santo Domingo Norte al inicio de la semana en curso
Son hechos estremecedores que dejan en entredicho las declaraciones del ministro de Interior y Policía, quien reveló que los indicadores de violencia, delincuencia e inseguridad se han reducido de manera considerable.
Es una afirmación que contrasta con la realidad vivida en todos los sectores de la geografía nacional.
La gente se pregunta hasta qué punto el país seguirá perdiendo la vida de jóvenes valiosos o de adultos útiles a la sociedad como el ejemplar capitán de la policía, asesinado, mientras se disponía a cumplir con su deber
Según las proyecciones este año sobrepasará de cien mil los casos de crímenes y delitos registrados en la Procuradoria , cifras alarmantes.
Lo que se concluye es que se carece de un verdadero plan de Seguridad Ciudadana, que todo se supedita a papeles y declaraciones amplificadas y sazonadas por acólitos del Gobierno, siguiendo estrategias mediáticas y de marketing en la que se sustentan las actuales autoridades.
Se impone recordar una antiquísima enseñanza: La envoltura solo llama la atención, impresiona, pero el contenido es lo que contiene el valor. Los anuncios sobran cuando la realidad es diferente a lo publicitado
En su reunión del lunes 8 del cursante noviembre, el Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) abordó, en un prolongado debate, la situación de Haití, ratificando la designación de una comisión para asistir al encuentro convocado por el Gobierno con sectores políticos y sociales para tratar la crisis del vecino país y su posible impacto en República Dominicana.
Con anterioridad, el Partido de la Liberación Dominicana ofreció una muestra de su disposición a la colaboración y a una oposición constructiva a la presente gestión del PRM, acudiendo al Palacio Nacional en respuesta a una invitación que le había tramitado el Gobierno.
Se recibió la invitación a participar en un diálogo para discutir soluciones sobre la defensa de la República Dominicana ante las eventualidades de la crisis que se vive en Haití. El PLD acudió sin regateos y en franca colaboración.
Tanto la representación de la semana pasada como la actual han estado integrada por conocedores del tema, por su especialidad como dirigentes o porque han vivido esa realidad.
A través de su dirigencia el Partido de la Liberación Dominicana está sugiriendo soluciones razonables, multilaterales y de solidaridad en procura de la estabilidad en Haiti.
La experiencia y la práctica de la presente gestión de gobierno hacen advertir un trasfondo de manejo político en el enfoque dado a la situación vivida al otro lado de la franja fronteriza.
No obstante, la tradición solidaria e internacionalista del PLD motiva que mantengamos interés en la situación y, ejerciendo una oposición constructiva, acudamos al llamado de las autoridades.
La comunidad internacional tiene que dejar de ver la situación de Haiti como un problema aislado y comenzar a prestar atención y solidaridad, con un territorio declarado como tierra de nadie.
La situación haitiana es dolorosa e impone la colaboración internacional para enderezar la suerte del país caribeño, con el cual República Dominicana comparte territorio.
La diversidad de personalidades, las diferentes condiciones sociales y económicas de las mujeres y los hombres de pueblo que desfilaron por la funeraria donde fue velado Reinaldo Pared Pérez, Secretario General Ad Vitam del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), y la multitud que acompañó el cortejo fúnebre hasta su última morada, manifiestan el amor y respeto al fenecido dirigente.
El abanico de los diferentes sectores políticos del país se hicieron presente, confirmando la bondad y facilidad para la amistad de Reinaldo, quien la cultivaba sin importar bandería política ni la ideología o religión que se profesara.
No obstante, como dirigente y militante político era firme y defendía la causa partidaria con ardor, como lo aprendió del Gran Maestro de la Política, Profesor Juan Bosch.
En Reinaldo Pared Pérez predominó el apego a los principios, a la lealtad. Era, además, un propulsor de la unidad y de la resolución de conflictos, respetando el derecho de los demás.
El trato dado a los servidores del Senado, la camaradería con que trataba a los empleados de la Casa Nacional del PLD, a quienes llamaba a cada uno por su nombre, demuestran la sencillez de aquel muchacho de barrio que escaló posiciones por su empeño y dedicación.
Los testimonios de agradecimientos de cientos de personas evidencian el carácter caritativo de un ser extraordinario, buen padre, buen hijo, buen hermano, buen compañero.
El Partido de la Liberación Dominicana lamenta su inesperada partida, recomendando resignación a sus familiares y dando fe de que jamás será olvidado.
Los aportes que deja Reinaldo están en cada rincón de la Casa Nacional del PLD, en sus locales, en el sentir de dirigentes y militantes y en cientos de mujeres y hombres agradecidos por su solidaridad, gesto con el cual aplicó un mandato del boschismo.
Eterno descanso. Ha partido a otra dimensión un gran hombre.
En buen dominicano caminar en zigzag es ser inconsistente, oscilante, dar tumbos, como los borrachos, marchando hacia un lado y después hacia el contrario.
Así se presenta ante los ojos del pueblo el gobierno del «cambio» en sus ejecutorias y en el comportamiento de sus funcionarios.
La millonada gastada en publicidad no ha evitado las incoherencias e improvisaciones de sus funcionarios, cuyas declaraciones llenan de pavor e incertidumbre a la ciudadanía.
Se filtra una propuesta de reforma fiscal, que lleva a la Presidencia a decir que no la ha divulgado, aunque su contenido delata que el documento puesto a circular es de factura oficial.
Este mismo tema de la reforma se dice que está listo y, el mismo día del anuncio, otro funcionario lo desmiente.
Desde el año 2004 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) trabaja en el establecimiento y fortalecimiento del sistema de protección social dominicano junto al Gabinete de Política Social e instituciones asociadas, a solicitud del Gobierno, pero desde una instancia del propio Gobierno se habla de una nómina pagada por un tercero.
Las alarmas nacionales se activaron con el anuncio de que el Gobierno tendrá listo para el próximo año el procedimiento para la venta de activos empresariales del Estado, con los que se agenciaría ingresos por más de RD$40,000 millones, a través de la Tesorería Nacional (TN), confirmado por el director general de Presupuesto.
Esos activos del Estado que se proponen vender las autoridades, según el influyente funcionario, será la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID), es decir las presas hidroeléctricas, obras que generan electricidad, agua para los acueductos, la producción agropecuaria y fuente de vida para los moradores en sus áreas de influencia.
La versión del funcionario ha sido desmentida, pero delata la intención de un gobierno contradictorio, zigzagueante, sin rumbo, entreguista; que vive creando incertidumbre y desasosiego en la población. Por ese proceder es por lo que la gente dice, y con razón, que los dirigentes del PRM no saben gobernar.
En una clara reacción a presiones mediáticas, la Junta Central Electoral (JCE) emitió, en fecha 29 de septiembre de 2021, un comunicado en el que advierte a los partidos, agrupaciones y movimientos políticos reconocidos, así como también a los miembros de dichas organizaciones, que deben cesar en lo inmediato las actividades proselitistas para promocionar aspiraciones políticas.
El contenido del comunicado, defendido por los sectores de opinión que de manera directa o indirecta presionaron al órgano de comicios en esa dirección, se da a conocer justo en momentos del incremento en la aceptación de las propuestas de las aspiraciones de candidaturas del Partido de la Liberación Dominicana.
La dirección del PLD, teniendo de base un protocolo, ha autorizado a quienes tengan aspiraciones a candidaturas entrar en contactos con la membresía partidaria, realizando actividades acorde a las ordenanzas de las leyes que esgrime el comunicado de la JCE, que el PLD conoce cabalmente, pues se aprobaron en sus gestiones de gobierno, promovidas y conocidas en un congreso de mayoría morada.
La promoción de aspiraciones ha logrado una gran dinámica a lo interno del PLD, organización que avanza en su proceso de restructuración e implementación de una nueva línea política organizativa, acción que ha encontrado el respaldo de los equipos políticos que promueven las aspiraciones internas.
Las leyes, se cita en el comunicado de la Junta Central Electoral, establecen sanciones a “Los candidatos y candidatas que organizaren manifestaciones, mítines o reuniones públicas antes del inicio formal de la campaña electoral proclamada por la Junta Central Electoral y después del cierre de ésta y a los partidos y agrupaciones políticas que, en violación a esta ley, desarrollaren manifestaciones, mítines o reuniones públicas antes del inicio formal de la campaña electoral proclamada por la Junta Central Electoral y después del cierre de ésta”.
Como lo sabe el pueblo, las aspiraciones internas y los contactos autorizados se efectúan ejerciendo el derecho ciudadano y de las organizaciones políticas de realizar actividades internas habituales propias, ajustándose a los estatutos y reglamentos, dictados en franca sintonía con la Constitución y las leyes.
Queda claro que las acciones desplegadas por el PLD y los aspirantes a competir por la candidatura presidencial están permitidas por la Ley de Partidos Políticos y de Régimen Electoral, tal y como lo deja establecido la organización política con mayor tradición de ejercicio democrático y de respeto a las normas y las leyes.
Fiel al principio del Boschismo de que pueblos que no son capaces de recordar su pasado, están condenados a repetirlo, el Partido de la Liberación Dominicana puso en primer plano la fecha del 25 de septiembre de 1963 para recordar aquel nefasto episodio del golpe de Estado al gobierno del Profesor Juan Bosch.
La dirigencia del PLD se hizo sentir mediante declaraciones a los medios de comunicación y ahora usando las facilidades del Internet y las redes sociales, con mensajes reflexivos sobre el acontecimiento.
«Vanguardia del Pueblo» reprodujo la carta escrita por el presidente Juan Bosch a horas de la asonada en la que reiteró su compromiso con la libertad, la dignidad, la democracia, la honestidad y la justicia social.
Las jornadas de recuerdos de aquel doloroso acontecimiento abundaron en la fecha de su 58 aniversario, rememorando el episodio que retrotrajo el país decenas de años.
Un panel organizado por la Secretaría de Formación Política marcó la pauta con el análisis desde la perspectiva histórica y social de lo traumático de aquella experiencia, que en apenas meses motivó la insubordinación popular de abril de 1965 y una nueva afrenta a la soberanía con la intervención foránea de ese año, la segunda de Estados Unidos en el siglo XX.
Hoy, a pesar del tiempo transcurrido, padecemos las consecuencias de aquel bochornoso hecho, pues aún arrastramos una gran deuda social acumulada, pese a los progresos alcanzados en las gestiones de gobierno de los discípulos de Bosch que, impotente, el pueblo observa cómo se tiran por la borda en el gobierno de turno.
La víctima de aquel golpe fue el pueblo dominicano quien vio retrasar el desarrollo económico y social que venía alcanzando en el gobierno de Juan Bosch, cuya figura se agiganta cada día en la historia y en el curso democrático.
A 58 años de aquella puñalada a la nación recurrimos al pensamiento del depuesto jefe de Estado para reiterar el apego del PLD a sus principios y valores: “Los hombres pueden caer, pero los principios no. Nosotros podemos caer, pero el pueblo no debe permitir que caiga la dignidad democrática”.