Una nueva burla al país, a sus ciudadanos y ciudadanas han resultado las explicaciones dadas por el gobierno a las causas de los molestos, largos y tediosos apagones en todo el país .
Espacios pagados a página completa en los diarios impresos del país, una aparatosa rueda de prensa y hasta unas improvisadas declaraciones del presidente de la república en lugar de tranquilizar a la población originaron su indignación, porque se consideran las explicaciones dadas una tomadura de pelo.
Los elitistas miembros del equipo energético del Gobierno, quienes llegaron a la gestión pública con cientos de fórmulas para corregir los puntos concernientes a la generación de electricidad, distribución y reducción de su costo, culparon a las gestiones del PLD de los apagones que sigue sufriendo el pueblo dominicano, pese a los nuevos anuncios de restablecimiento del servicio.
Y en tono burlesco, uno de esos funcionarios se apersonó en las afueras de una subestación en el norte del país y orondo presentó el científico descubrimiento de que una culebrita de la isla, especie en extinción, provocó un cortocircuito en el cableado de alta tensión que sacó de operación varias plantas. ¡Caramba!, qué manera de subestimar la inteligencia de la gente.
Una nueva muestra de irresponsabilidad de las autoridades de turno, con la que pretenden ocultar la falta de planificación y gerencia con que se conducen frente a la administración pública, pero que lo que hace es poner de manifiesto cuánto subestiman al pueblo, al que consideran tonto. El mal autollamado gobierno del cambio no ha cambiado su propensión a la invención de todas clases de mentiras y fábulas, cual libretista de comedias en espacio de la televisión dominicana.
Un gobierno que va para dos años de instalado, con funcionarios que se vendieron como portadores de fórmulas “para resolver todos los problemas nacionales”, se despacha responsabilizando a las pasadas autoridades del trastorno, conociendo que las pasadas autoridades son las propulsoras del desarrollo del sector eléctrico, que trajo consigo el fin de los apagones financieros y del déficit de generación de electricidad y la sustancial mejoría de la calidad de vida del pueblo dominicano, bienestar que ahora se ha perdido.
Con mentiras, distorsiones y fabulaciones se trata de acallar a una población que reclama a gritos al gobierno y a su partido el cumplimiento de tantas promesas y compromisos.
La población considera una burla las contradictorias explicaciones y el gasto de tantos recursos en el inútil esfuerzo de calmar su indignación y mal humor con artificios, mentiras y engaños.
La burbuja inflacionaria que afecta a la región y que por la incapacidad de las actuales autoridades se siente con mayor fuerza en República Dominicana ha provocado que la ingesta de la llamada bandera dominicana se haya visto reducida en su consumo y en la calidad de lo ingerido.
Los ingresos no son suficientes para comprar lo que unos meses atrás se podía adquirir para la ingesta diaria, lo que también ha motivado la reducción del número de comidas del día.
Las personas de ingresos reducidos al igual que la clase media están enfrentando una situación calamitosa, una lucha dolorosa y sin un respiro a la vista.
Las autoridades en lugar de procurar paliativos se han dedicado a argumentar que la inflación no es local y a favorecer a unos cuantos empresarios amigos, imponiendo como ley una tasa cero a la importación de productos comprados en el exterior en lugar de incentivar a los productores agropecuarios y agroindustriales locales, para evitar el deterioro de la producción nacional.
A las dificultades generadas por la Pandemia Covid-19, que el nivel productivo de la anterior gestión de Gobierno subsanó, se suman ahora las dificultades generadas por el conflicto bélico Ucrania-Rusia, que ha disparado los precios de bienes y servicios, incluyendo los fertilizantes, materia prima y los combustibles
El resultado inmediato se traduce en mayor presión inflacionaria y una visible reducción en el crecimiento de la actividad económica.
Las presiones inflacionarias están conduciendo a ajustes monetarios en Estados Unidos y lo hará también en Europa y naturalmente tendrá que hacerlo también República Dominicana, presentando un panorama sombrío y desalentador, que se complica con las improvisaciones y erráticas medidas de las autoridades.
Lo que está a la vista es una reducción del crecimiento económico con posible impacto en el mercado laboral y un incremento de la pobreza.
Por lo pronto la reducción del poder adquisitivo de las familias dominicanas, concomitante con el alza del costo de la canasta alimentaria, está provocando una reducción de la ingesta de alimentos y de su calidad, que lleva a los dominicanos y las dominicanas a la penosa situación de tener que amarrarnos el estómago y a vivir en carne propia el mensaje de la expresión popular “Barriga vacía, no tiene alegría”.
Con el acostumbrado estilo de las presentes autoridades nacionales de privilegiar el aspecto mediático se vio en el fin de semana al presidente de la República en uno de los barrios de la capital anunciar que la reforma policial «va sin importar el costo político que implique».
En la víspera se convocó a una rueda de prensa al Palacio Nacional en la que se anunciaron catorce puntos que adelantan la cacareada y prometida reforma a la Policía Nacional.
Nuevamente se promete la instalación de cámaras de vigilancia en los cuarteles, en las patrullas motorizadas, mejorar la supervisión y monitoreo de los agentes, entre otros repetidos anuncios y la “enérgica” expresión del mandatario reiterando que la llamada uniformada será transformada y profesionalizada.
Como ya es de conocimiento público, se trata de fórmulas mediáticas con las que se procura reducir la colectiva indignación en la sociedad por los dos jóvenes ejecutados en destacamentos policiales en menos de quince días y unos cinco en el último mes, según comienzan a registrarse los reportes.
Debemos admitir que prevalece en el país el uso de prácticas represivas inspiradas en lo esgrimido una y mil veces, que los infractores fueron sometidos a la obediencia con técnicas policiales.
Aquellas técnicas, pese al tiempo, son usadas sin reserva alguna en los destacamentos y cuarteles policiales en la gestión de Gobierno que vendió en la campaña electoral la idea de que la delincuencia y los hechos violentos quedarían subsanados, tal y como lo vendió el ahora sancionado abogado norteamericano que se consideraba el máximo gurú en la lucha contra tan nefasto flagelo.
Es más que una necesidad restablecer la capacidad operativa de la uniformada, que asuma su responsabilidad de mantener y vigilar el orden público y, sobre todo, su credibilidad como auxiliar de la justicia y garante de la Ley.
Sobre este y otros tantos casos el Gobierno tiene que entender que ya la población no cree las fórmulas mediáticas y en su propaganda, ni en el uso de parches para reducir la indignación y rabia colectivas creadas por una gestión que en la campaña electoral contaba con fórmulas para combatir la violencia y delincuencia y ahora ha resultado todo lo contrario.
Como órgano de difusión del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) Vanguardia del Pueblo recoge en esta nota el llamamiento de la dirección partidaria para apresurar el paso en el proceso de implementación de la Línea Organizativa y Electoral en ruta a su tercera fase de aplicación, que es la electiva.
En tres encuentros con la dirigencia de provincias, municipios, circunscripciones electorales, distritos municipales y de Comités Intermedios, la dirigencia partidaria arengó para culminar con éxito la tarea encomendada, que es un mandato del pasado IX Congreso Ordinario José Joaquín Bidó Medina.
En un trabajo arduo se han ido validando los presidentes de Comités de Base, sus miembros, readecuando y completando esos organismos de base, los Comités Intermedios para proceder a su multiplicación, cuando el caso lo amerite, y entonces escoger sus direcciones.
Como los Comités Municipales y de Circunscripciones se nutren de los Comités Intermedios, estos estarán en condiciones de escoger sus direcciones, teniendo como prioridad las direcciones de los Comités de Distritos Municipales, que surgirán ahora como un mandato del Congreso.
Todo estos pasos, que han llevado meses al PLD, han mantenido vivas sus fuerzas, resistiendo toda clase de embestidas y demostrando la real fortaleza de ser la organización del sistema partidario dominicano con mayor orden interno, que sigue una disciplina sustentada en una teoría política y con presencia real y efectiva en todo el territorio nacional y en las seccionales del exterior.
Muy por el contrario a lo pregonado por el Gobierno, el partido que lo sustenta y otros adversarios, el PLD es un ente vivo, transformado, reestructurado, que se prepara para afrontar con éxito los retos que se tienen por delante.
El debilitamiento del esquema democrático en el país, de la calidad de vida de los ciudadanos, la frustración dejada por un cacareado cambio, empuja a cientos de miles de mujeres y hombres del pueblo, de todos los extractos sociales, al PLD, organización con una excelente obra de gobierno que la hace ver como un referente ideal para un gobierno de calidad.
Con ese alto nivel de simpatía, que ya se refleja en las mediciones, es más que oportuno seguir las orientaciones de doblar el trabajo, dar un nuevo impulso a los detalles organizativos, para consolidar una estructura vigorosa, dinámica, comprometida, preparada para los nuevos retos, y, con espíritu solidario, seguir sirviendo a la nación.
El 24 de abril de cada año, desde 1966, se conmemora el aniversario del estallido de la Revolución Constitucionalista en ese día y mes de 1965, uno de los más relevantes hechos patrióticos del siglo XX, que motivó la odiosa y trágica intervención de tropas norteamericanas cuatro días después.
En principio se trató de un estallido militar que concluyó con el pueblo dominicano en las calles escribiendo con trazos imborrables su propia historia en la memoria de América Latina y el resto del mundo. El movimiento constitucionalista terminó erigiéndose en una de las grandes demostraciones de arrojo, sacrificio y valentía del pueblo en procura de la democracia, mancillada por un cruento golpe de Estado al gobierno democrático del Profesor Juan Bosch el 25 septiembre de 1963.
La interrupción alevosa de la democracia motivó la sublevación de militares y del pueblo que, al unísono, reclamaron la vuelta a la constitucionalidad, un año y siete meses después del aquel golpe que originó un retroceso histórico.
Han transcurrido 57 años de aquel levantamiento, instituido en una de las gestas heroicas más hermosas y patrióticas de nuestra historia, cuyo éxito se vio truncado por la intervención de fuerzas militares extranjeras que invadieron el país. Pese a lo numerosa –se registra el desembarco de 42 mil marines y soldados– y el calibre y la modernidad de su armamento, el pueblo no se amilanó; se mantuvo en las calles, en las trincheras del honor y del decoro, arma en mano, resistiendo como un solo hombre. Con la intervención extranjera, de insurrección popular la gesta pasó a la categoría de guerra patria.
En este nuevo aniversario, el Partido de la Liberación Dominicana se une al sentir del pueblo, recordando con gratitud y respeto a aquellos que ofrendaron sus vidas para reclamar el restablecimiento de la democracia.
Nuestro líder histórico, el Profesor Juan Bosch, en aquel momento al frente de los destinos nacionales desde un gobierno donde las libertades públicas brillaron como nunca lo habían hecho, al amparo del cumplimiento de los designios de una progresista Carta Magna, es el inspirador de aquella revuelta, ejemplo de la heroicidad y elevado patriotismo.
Por nueva vez, se demostró en esa gesta el apego del pueblo dominicano a los principios y normas democráticas, su valor patriótico y determinación para defender la independencia y la soberanía nacionales.
Hoy, apegados a los principios y valores de nuestro fundador, reverenciamos a los héroes y mártires de abril que enfrentaron a traidores e intrusos; mujeres y hombres que llenaron de gloria la historia de República Dominicana defendiendo su honor y soberanía. Loor y gloria eterna a su memoria.
En esta semana la asociación que agrupa a los propietarios de diarios del continente americano, la llamada SIP (Sociedad Interamericana de Prensa), celebrará su reunión semestral teniendo de marco de referencia la denuncia de que el panorama de la libertad de prensa en América Latina no ha hecho más que empeorar, con una «agudización de la represión» del periodismo independiente y la «violencia» contra los periodistas.
La situación de la libertad de prensa en la región no ha hecho más que agravarse, con una serie de rasgos dominantes en recientes años como la «violencia contra los medios y el asesinato y encarcelamiento de periodistas».
República Dominicana fue escenario de un hecho violento contra comunicadores y medios de comunicación, con el maltrato dado en el incidente acaecido en el centro de retención de vehículos, conocido como El Canódromo, en el que se violentaron los derechos que la Constitución de la República otorga a la figura conocida como el Defensor del Pueblo.
Periodistas, fotógrafos y camarógrafos fueron agredidos en pleno ejercicio de sus funciones por agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESSET), sus medios de trabajo, cámaras fotográficas y de videos incautadas, al igual que teléfonos celulares y las memorias digitales, que guardan las grabaciones, un ejercicio de censura, que constituye una flagrante violación a la libertad de expresión.
Las asociaciones de periodistas, reporteros gráficos, el colegio de los comunicadores, la llamada sociedad civil, los medios de comunicación y el Partido de la Liberación Dominicana, mediante sus congresistas, condenaron la acción contra la representación de los medios de comunicación.
A la condena sumamos en esta línea, que refleja la opinión oficial de un medio periodístico que avanza hacia su quincuagésimo año, la manipulación oficial al trabajo periodístico afectado por falsos contenidos creados con la intención de engañar y la autocensura comprada con canonjías y prebendas.
La desinformación, el engaño es la tónica dominante desde el oficialismo, solo con el propósito de disfrazar el notorio desengaño de una ciudadanía que compró un cambio que ha resultado un fiasco.
En vísperas de la Semana Santa, periodo en el que se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Cristo, de una dilatada tradición en República Dominicana, la población vuelve a ser víctima de acciones del gobierno que malogran los anhelos y las esperanzas en un futuro digno para los dominicanos y las dominicanas.
Dos hechos confirman la desidia del gobierno hacia gente del pueblo a quienes han abandonado a su suerte en medio de una situación de crisis, sin que muestren medidas verdaderamente pensadas en aliviar el sufrimiento de los más vulnerables, como debe ser el papel de los gobernantes.
En franca violación a preceptos constitucionales los congresistas oficialistas en la Cámara de Diputados decidieron eliminar los aranceles a las importaciones, mientras se abandona y desprecia al campo y a los productores nacionales.
Con el infeliz argumento en un informe cambiado de un día para otro, que constituye una pifia legislativa, se aprobó un proyecto que decreta la ruina de los productores agropecuarios, la agroindustria y los industriales nacionales.
No ha valido el rechazo de empresarios, empresas, asociaciones y gremios, la sinrazón se ha impuesto y se ha refrendado la malsana intención gubernamental de beneficiar a amigos y asociados al gobierno.
Con la herida ocasionada por esta mortal puñalada a nuestros productores, desde el oficialismo se despachan con otro disparo mortal para beneficiar una élite económica del país.
Ahora se disponen utilizar 2 mil millones de pesos, provenientes de los recursos fiscales que vienen de los impuestos que pagamos todos, de manera primordial los más pobres, para ser usados en los centros privados de salud. Otra burla a los contribuyentes.
Una primera maniobra entreguista se complementa con una acción de privatización indirecta de la salud, porque se está financiando con dinero público y a tasas subsidiadas a centros privados donde ni la clase media ni los más pobres tienen acceso.
Es predominante en el gobierno, que engañó al país pregonando un cambio, la aplicación de políticas elitistas y privatizadoras a favor de unos cuantos y en detrimento de la gran mayoría.
No debe pasar desapercibido lo acontecido en Santiago de los Caballeros en los actos de celebración del 178 aniversario de la batalla del 30 de Marzo.
Como ha sido la tradición, para la histórica fecha se organizaron varios actos oficiales, que fueron encabezados por el presidente de la República, quien junto a otros funcionarios participó de un tedeum en la Catedral Santiago Apóstol y un desfile cívico militar.
Las reseñas periodísticas resaltaron la presencia del mandatario en la Hidalga Ciudad de los Caballeros, las palabras del arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago, monseñor Freddy Antonio Bretón, en la ceremonia de la catedral santiaguera y también lo expresado por la señora gobernadora provincial, quien destacó la valentía, determinación y unidad patriótica de las tropas dominicanas ante el invasor en 1844 para consolidar la independencia, así como la del señor presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, quien resaltó la labor de los soldados durante la gesta patriótica.
Los elogios y reconocimientos de la gobernación y de la comisión encargada de recordar las efemérides y hechos históricos se desvalorizaron con la colocación allí de tres grandes carteles con errores históricos y de ofensa a los héroes de la batalla de Santiago.
En la fotografía del Monumento a los Héroes de la Restauración se escribió: “Honor a los héroes del 30 de marzo” y al pie de las imágenes de José María Imbert y Fernando Valerio se invirtieron sus nombres. Y el apellido Imbert fue sustituido por López.
Al parecer se consideró que para consolidar el homenaje gráfico era necesario colocar al pie el logotipo de la Presidencia de la República, con el mensaje de que se trató de un homenaje compartido entre la Gobernación Provincial y la Comisión Permanente de Efemérides Patrias.
Se ha desbaratado con los pies lo que se quiso hacer con las manos, con este adefesio, una lamentable ofensa a nuestros héroes, personajes influyentes en el curso de la historia, quienes con su valentía y su experiencia táctica lograron sellar la proclamada Independencia Nacional.
Un héroe encarna siempre los sentimientos más elevados y los anhelos de su pueblo, por lo que no son merecedores de tal desconsideración. Se está a la espera de una excusa pública ante tal ultraje y ofensa.
La queja de uno de los diarios impresos, que tiene su versión digital, de que en República Dominicana hacen falta los buenos políticos, conduce a que rememoremos las gestiones de gobierno del Partido de la Liberación Dominicana.
En el ejercicio de sus gobiernos el PLD demostró que una correcta conducción política impulsó el crecimiento económico de la nación, la creación de nuevos empleos y la superación de niveles de pobreza.
El progreso y la prosperidad logrados en los gobiernos peledeístas han sido tirados por la borda en menos de dos años, porque no se cuenta con una apropiada conducción política.
La dirección de una nación no se compara con el manejo de una industria o empresa cualquiera, cuya responsabilidad recae en gerentes, mientras la responsabilidad de los gobiernos es cosa de los políticos.
Los gobiernos peledeístas se han guiado por la teoría boschista que entiende el ejercicio gubernamental como una vía para la organización y la transformación.
La promesa de cambio vendida como consigna por los gobernantes de turno ha resultado un fracaso porque el elemento humano ha sido desplazado para pagar los favores de la campaña en detrimento de los sectores necesitados y los verdaderos productores.
Hoy en el campo, en las industrias, en el comercio, el grito pega al cielo por el grado de improvisación predominante y las acciones gubernamentales en favor de un pequeño grupo de amigos que cada día aumentan sus ganancias, mientras se desfondan los bolsillos del pueblo.
Por ser partido formado políticamente, en los gobiernos del PLD se ha protegido y asumido la defensa de los productores nacionales, distinto a lo que se vive en la actualidad cuando el desprecio a los sectores productivos y a los dominicanos y las dominicanas necesitados es lo predominante.
República Dominicana, con una extensa tradición en la agropecuaria, ha vivido momentos estelares en dicho sector, que ha garantizado, incluso en momentos dificiles, la seguridad alimentaria en más de un 85 por ciento.
Lo que eso quiere decir es que sustentado en la producción de nuestros campos, la población ha tenido segura las tres calientes, como en buen dominicano se denominan al desayuno, almuerzo y cena.
En la actual gestión de gobierno eso se ha perdido. En la nota editorial pasada citamos una encuesta realizada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que estableció que a mayo del año 2021 en República Dominicana al 76.8 % de los jefes de hogar les preocupa que su familia no tenga suficientes alimentos, el 36 % de los hogares redujo las porciones de comida y un 25 % redujo el número de comidas que realizaba en el día.
Se pudiera explicar que esa situación de deterioro es un impacto de la pandemia Covid-19 o, más reciente, del conflicto Rusia-Ucrania, que ha disparado los niveles inflacionarios de la economía global; sin embargo, la situación tiene una clara explicación local: El Gobierno ha abandonado el campo dominicano.
Lo primero que hicieron estas autoridades al juramentarse el 16 de agosto de 2020 fue perseguir a los productores organizados en cooperativas y asociaciones a los que el gobierno del PLD que presidió el compañero Danilo Medina benefició con la entrega o el financiamiento de vehículos y maquinarias para las labores del campo en visitas sorpresa. Como si eso fuera poco, luego han dispuesto de un respaldo a las importaciones de productos de la canasta básica, con lo que se da un duro golpe al productor nacional.
Eliminar transitoriamente aranceles a alimentos importados no detendrá las alzas en los artículos de consumo, porque el anuncio de tasa cero se aplica en casi todos los productos que llegan bajo tratados internacionales, lo que sí decreta es la quiebra de la agropecuaria nacional.
En lugar de aprovechar las condiciones climáticas, de suelo y geográficas privilegiadas que posee el país, se ha preferido la compra en el exterior, como se demuestra con el aumento desorbitado de las importaciones, las que el pasado año aumentaron a 230.3 mil millones de pesos.
La frustración de los productores, técnicos y labriegos, con años dedicados a garantizar la alimentación ciudadana, abastecer los mercados y centro turísticos es grande, tan grande como lo es su impotencia al ver la forma en que se les margina y maltrata para favorecer a un sector empresarial amigo del gobierno en pago de los aportes de la campaña electoral.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ofreció una rápida respuesta al discurso del presidente de la República el pasado 27 de febrero ante la reunión conjunta de los congresistas del país, en cumplimiento de una ordenanza constitucional.
Profesionales y técnicos del PLD vieron por áreas los detalles del extenso discurso del mandatario, que motivó en corto tiempo una reacción responsable avalada por un equipo de especialistas con experiencia de Estado.
Los principales problemas del país quedaron ausentes de un discurso vendido como “rendición de cuentas”. Para nada se hizo cita del descontrol en los precios y la falta de recursos que está afectando a miles de familias, excluidas de los programas de ayudas de la pasada gestión.
La prioridad del Gobierno debería ser cómo evitar que el aumento de los precios afecte el bolsillo de los dominicanos, situación que ya se está reflejando en la alimentación.
En el fin de semana se dio a conocer una encuesta realizada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), que estableció que a mayo del año 2021 en República Dominicana el 76.8% de los jefes de hogar les preocupa que su familia no tenga suficientes alimentos, el 36% de los hogares redujo las porciones de comida y un 25% redujo el número de comidas que realizaba en el día.
Se ha publicado también que un estudio realizado por PMA, FAO y UNICEF presentó que en el 62% de los hogares hubo una pérdida de los ingresos.
La encuesta midió en principio el impacto socioeconómico de la pandemia Covid-19, situación que ha empeorado con el alto nivel inflacionario, ubicado en febrero en 8.98%, bastante cercana a los dos dígitos, malestar que se agudiza con la inclinación de las actuales autoridades a preferir las importaciones a la protección de la producción local.
Estamos entrando en una crisis alimentaria por la carestía de los alimentos, un fuerte retroceso en la lucha contra el hambre y una sustancial reducción de la calidad de vida de los ciudadanos y las ciudadanas.
Tomando las cosas por las ramas, como ha sido la característica de la presente gestión de gobierno, el jefe del Estado reclama del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y el resto de la oposición, que han rechazado su propuesta de reforma a la Constitución, recomendaciones y soluciones a los problemas que supuestamente pretende enfrentar con una reforma a la Ley Fundamental de la Nación.
Queda claro que el mandatario o sus asesores no leyeron un documento emitido por la representación del PLD en el marco del diálogo del Consejo Económico y Social.
Ejerciendo un rol de opositor responsable, el PLD comunicó a la mesa de consulta que no apoyará una reforma constitucional en la presente coyuntura, acompañando su rechazo de una serie de sugerencias y citas de ocho proyectos de leyes ordenados por la Constitución de 2010, que están pendientes y recordando el conocimiento y promulgación de 21 leyes que el PLD contribuyó, durante sus últimos 10 años de gobierno, a su elaboración y aprobación en el Congreso Nacional.
El mandatario ofrece una respuesta trivial a un tema fundamental de la democracia, que es la Ley de Leyes del país, a la que se supedita el complejo de leyes y normas que rigen nuestro sistema.
Ante el limbo en que se encuentra el debate sobre la propuesta de reforma a la Constitución, tras la posición asumida por el PLD y la oposición el presidente dice estar dispuesto a negociar con el liderazgo, lo que confirma que la propuesta de reforma a la carta magna es una cortina de humo, con la que se trata de enmascarar los verdaderos problemas nacionales, que son los que en verdad preocupan a la ciudadanía y deberían preocupar a los «inquilinos» actuales del palacio presidencial.
Como lo expresara el PLD en un documento público, la reforma de la Constitución no es una prioridad en las presentes circunstancias de la vida de la nación, afectada por serios problemas que debilitan de manera sensible a la clase media y a los sectores más pobres y vulnerables de la población.
En lugar de contribuir a avanzar en el afianzamiento de la institucionalidad, la propuesta de reforma más bien representa un retroceso antidemocrático implícito en un escrito lleno de incoherencias y deficiencias jurídicas que originan el rechazo que ha recibido.
En su respuesta a la responsable decisión asumida por el PLD y la oposición el presidente de la República, procurando un rol protagónico, en cumplimiento de la condición de candidato que no ha abandonado, pese a ser presidente del país desde hace 17 meses, ha cometido la indelicadeza de afirmar que la oposición teme a una transformación del texto supremo de la nación, que lleva a que se le responda con el título de una canción al ritmo de salsa: Presidente, ¿quién dijo miedo?
De tiempo en tiempo en el país surge el debate sobre el peligro que corre nuestro sistema de partidos. En esas ocasiones los ciudadanos preocupados por tal posibilidad justifican su aprehensión con debilidades, pifias y el deterioro que presentan algunas organizaciones, a veces de las más emblemáticas en nuestro medio.
En el caso de nuestro Partido, siempre hemos censurado el que se generalice y se le incluya en el mismo saco. La historia política del país nos ha dado la razón en considerar que el Partido de la Liberación Dominicana debe ser medido con un rasero diferente del utilizado para medir a los demás.
La dirección del partido al que su fundador, el profesor Juan Bosch, calificó de su mejor obra política, acaba de dar este domingo 27 de febrero, una muestra de por qué en el país cuenta con una organización que por sí misma es garantía de la conservación para mucho tiempo del sistema de partidos del país.
Sin sectarismo ni revanchismo, sino con actitud abierta y propia de una organización madura y de una larga experiencia de Estado, en un documento en que fija posición sobre la rendición de cuentas presentada por el presidente Luis Abinader ante las cámaras conjuntas en el Congreso Nacional, el Partido de la Liberación Dominicana expresó el tipo de oposición que hará al actual gobierno y su disposición a estar en todo momento del lado de los intereses de la gente y a favor de todas las medidas que lleve a cabo esta administración en pro del bien común.
En ese sentido, el PLD expresa que hará una oposición responsable y propositiva, pero firme y rigurosa, por el bienestar del país y de todos los dominicanos y las dominicanas.
Sin dejar de llamar la atención sobre importantes omisiones en que incurrió el presidente de la República en su rendición de cuentas de este 27 de febrero y respecto a debilidades serias en el manejo del gasto público, en el retroceso evidente en situaciones que se habían superado en República Dominicana durante las administraciones el Partido de la Liberación Dominicana y la amenaza que significa para nuestros países la situación reinante entre Rusia y Ucrania, la dirección del PLD considera que “ahora más que antes , es el momento de trabajar unidos”.
De ahí, la disposición del Partido de la Liberación Dominicana de colaborar con esta administración y con los distintos sectores de la sociedad en procura de soluciones y el desarrollo de iniciativas que ayuden al país a enfrentar sus retos. Y como muestra de que no se está ante una pose demagógica, de inmediato el PLD anunció que con ese propósito sus legisladores estarán presentando en los próximos días una serie de resoluciones y anteproyectos.
Asimismo, las secretarías —órganos técnicos— del Partido morado y la estrella amarilla realizarán propuestas que se darán a conocer en los próximos días a la población, con el fin de ejercer una política centrada en la gente, como merece el pueblo dominicano, cuyos derechos y conquistas protegeremos.
El PLD marca la diferencia en nuestro medio político, y su historia y la decisión que hizo pública este domingo así lo avalan.
El profuso uso de mascarillas en lugares cerrados y abiertos fue la respuesta que la ciudadanía ofreció al Presidente de la República, quien en una promovida intervención anunció la suspensión de todas las medidas restrictivas impuestas por el COVID-19.
Las medidas, como el uso de la mascarilla, la presentación de la tarjeta de vacunación para acceder a todos los lugares, distanciamiento físico y algunas restricciones en espacios públicos, quedaron sorpresivamente eliminadas por el ejecutivo en abierta contradicción con el Ministerio de Salud Pública, que en la mañana del día de la alocución reiteró la necesidad de mantener dichas limitaciones como previsión al contagio del virus, que genera la enfermedad que alcanzó la categoría de pandemia.
Quizás procurando colaborar con la situación o aligerar el desatino del gobierno con la inapropiada medida, desde diferentes medios se ha elogiado el “buen juicio” predominante en la población frente a la eliminación de la obligatoriedad en el uso de las mascarillas. Los ciudadanos y las ciudadanas han optado por continuar usándola.
La gente ha seguido usando mascarilla en espacios cerrados, medios de transporte y centros clínicos, en las empresas e industrias y las oficinas gubernamentales, como una actitud de vigilancia frente al peligro que representan las nuevas variantes del coronavirus.
Al afirmar que se ha recuperado la libertad, el mandatario está decretando la derrota al Sars-Cov-2 y el final de la pandemia, circunstancia bastante lejos de la realidad.
Que horas antes y después de la alegre disposición del jefe del Estado, Salud Pública, procurando enmendar el error del presidente, emitiera una resolución declarando epidémico el territorio nacional por la incidencia de la enfermedad conocida como Covid-19, deja claro el propósito perseguido con el sorpresivo anuncio.
Las estadísticas de la positividad en algún momento se colocaron muy por debajo de 11 por ciento y no se adoptaron las medidas anunciadas ahora, lo que traduce otro propósito. Sin duda alguna el desmonte de las disposiciones restrictivas responde al interés político-mercadológico de un presidente en campaña que ha dado muestras del desinterés por la salud y la tranquilidad de sus conciudadanos.
Procediendo con inteligencia, la gente ha seguido usando las mascarillas, pese a la eliminación de las restricciones anunciadas por el mandatario, lo que deja en entredicho su credibilidad.
La reciente reunión del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) confirma el apego de la organización política a sus normas y las que rigen el sistema electoral dominicano, al tiempo de reafirmar su determinación hacia la renovación y fortalecimiento.
Un encuentro con una nutrida y animada asistencia confiada en las decisiones a tomarse, respetuosa de su liderazgo, dio al país una nueva muestra de apego a los principios democráticos.
Como muestra del proceso renovador se presentaron de manera formal seis dirigentes, caras nuevas en la competencia por la nominación presidencial.
En el encuentro, de manera unánime, los presentes avalaron el acuerdo para la preselección del precandidato del Partido que acudirá a las elecciones del año 2024, decisión que fortalece los valores democráticos dentro del PLD y en la República Dominicana, como organización determinante en el sistema de partidos.
Ya en la oposición, y fruto de la amplia consulta en el marco de su Congreso Ordinario, en el PLD se ha hecho el compromiso de renovación, reorganización y reestructuración, lo que se ha venido cumpliendo con la precisión de un reloj suizo.
En las deliberaciones del Congreso intrapartidario se registró el compromiso de mayor participación y apertura, que se ha conseguido primero con la anuencia del superior organismo, que es el Comité Central, y la organización del proceso de consulta nacional para escoger a quien sintonice con las legítimas aspiraciones de la gente.
Las decisiones adoptadas no se acomodaron a intereses individuales ni de una élite, se ha decidido someter a la consideración del Partido, de la sociedad en procura de quien prefieren para encabezar la boleta del PLD, organización que el pueblo quiere ver nuevamente dirigiendo los destinos nacionales para evitar los desaciertos de una gestión gubernamental ineficaz e ineficiente.
El acuerdo, avalado por el Comité Central y firmado por los aspirantes, es producto del consenso, del compromiso con la democracia, la transparencia y el curso de un proceso apegado a la ley y a las buenas costumbres.
Agregamos la integración y participación de género, reflejo del espíritu democrático dominante en la más exitosa organización política dominicana.
Mientras el Partido se reorganiza, se prepara para escoger a quien lo representará en la boleta presidencial, que terminará siendo el asumido por el pueblo como el candidato referente de los gobiernos de mayores logros y realizaciones que han impactado en todos los sectores nacionales, sobre todo los menos pudientes.
El arribo del fin de semana en lugar de la tradicional alegría generada por horas no laborables que normalmente se destinan al entretenimiento y descanso de las actividades habituales, se ha convertido en tiempo de mortificación y preocupación en la familia dominicana.
Esa incertidumbre comienza el día viernes con los tablazos que semana tras semana ofrece el Ministerio de Industria y Comercio al dar a conocer los precios de los combustibles, que lleva al ciudadano a recordar las famosas fórmulas del hoy ministro del ramo, las críticas generadas en el Congreso por el hoy partido de gobierno, uno de los temas centrales del candidato, convertido ahora en presidente de la República.
Los precios del galón de gasolina, gasoil, kerosene y gas licuado de petróleo se hacen cada día inalcanzables y crean un alto nivel inflacionario, de por sí alterado en nuestra economía al extremo de presentarse como un gran desafío de parte de las autoridades financieras, quienes celebran el crecimiento económico del 2022 en relación con el del pandémico año 2021.
En medio de la incertidumbre que genera el aviso del Ministerio de Industria y Comercio nos llega el informe de que la cotización del barril de petróleo estadounidense WTI de referencia superó el último jueves los 90 dólares, por primera vez en siete años, lo que apunta a un nuevo desafío de las finanzas públicas y a los esfuerzos para contener el proceso inflacionario que afecta la economía desde el pasado año.
No solo por el impacto directo a través de la carga de la factura petrolera, también por la repercusión que tiene en el crecimiento de la economía.
Apuntamos que el crecimiento desmedido de los precios del petróleo afecta los costos de producción, reduce la demanda, genera inflación, presiona el balance fiscal y repercute en las cuentas externas, constituyéndose en un factor perturbador en la sociedad.
Es notoria la pasividad de las actuales autoridades ante este reto, afianzándose en su estilo improvisador y en gran medida insensible, anteponiendo el espectáculo, la publicidad y las redes sociales a la disposición de enfrentar con decisión los problemas que afectan a la población, en momentos en que las circunstancias imponen una actitud pública más proactiva y menos contemplativa.
La semana en curso ha iniciado teniendo de pórtico la celebración en República Dominicana del Día Nacional de la Juventud, instituido en la fecha del fallecimiento del sacerdote salesiano San Juan Bosco, quien dedicó su vida a la lucha por la educación de los jóvenes con menos recursos y en situación de riesgo de exclusión en el siglo XIX.
El Partido de la Liberación Dominicana se formó sosteniéndose en la juventud, guiado por los ideales del profesor Juan Bosch, permanente promotor de valores, de la inclusión social y de las oportunidades.
La historia del PLD muestra un compromiso inquebrantable con la juventud, que obtuvo pleno desarrollo en las cinco gestiones gubernamentales que le ha tocado dirigir.
La juventud dominicana disfrutó en los gobiernos peledeístas la mejoría brindada por la reducción de los índices de pobreza, crecimiento económico, sustancial reducción del desempleo, variable última que impactó directamente en los jóvenes, pues la mitad de los empleos creados fueron para jóvenes que entraron por primera vez al mercado laboral.
En este 2022 arribamos a la celebración del Día de la Juventud con un panorama diferente al creado por el PLD, con un aumento de la tasa de desempleo y un alarmante estado de preocupación y angustia en las y los jóvenes.
En un reconocimiento al Profesor Juan Bosch, la Juventud Peledeísta (JPLD) en la persona de su titular, Michael Matos, denunció responsablemente que unos 200 mil jóvenes han abandonado los estudios universitarios, más de 800 mil jóvenes hoy se encuentran sin empleo, muchos son los jóvenes que ven en el suicidio o la delincuencia una solución sus problemas, muchos también a los que se les ha privado acceder a programas de salud y, quienes trabajan, se ven afectados por los altos precios de la canasta familiar y de los combustibles.
La radiografía social de la juventud es complicada, predominando la desesperanza, lo que motiva el llamado al optimismo y a mantener la fe en el espíritu transformador de los jóvenes, que ha empujado al derrumbe de barreras y obstáculos para la superación y el desarrollo.
Como el sacerdote Juan Bosco y Juan Bosch debemos colocar la juventud en el lugar que demandan los tiempos, que les permitan librarse del engaño de que fueron objeto al inclinarse por un prometido y sazonado “cambio” que en lugar del avance ha traído el retroceso a República Dominicana y en especial a los jóvenes.
Con una rotunda oposición el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) respondió al globo de ensayo lanzado por funcionarios del gobierno y dirigentes del PRM con la propuesta de reducir el porcentaje de votos para alcanzar el triunfo en las elecciones presidenciales.
La reacción del PLD y de otras entidades partidarias, así como de juristas y medios de opinión, ha hecho retroceder la propuesta presentada, a propósito de un debate generado por el presidente de la República, quien está sugiriendo una reforma constitucional en el marco del diálogo que coordina el Centro Económico y Social.
El umbral de 50 por ciento más uno de los votos válidos emitidos, necesarios para que una candidatura obtenga la presidencia de la República, es una conquista política de la democracia dominicana que no se puede alterar, sostiene el Partido de la Liberación Dominicana en un documento hecho público por su Secretario General.
La rechazada sugerencia ha motivado que se recuerde que el porcentaje calificado fue el resultado de un amplio consenso de las fuerzas políticas y sociales con el fin de superar la crisis poselectoral del año 1994, en lo que se denominó el Pacto por la Democracia.
Que aquella decisión, asentada en la Constitución de la República, arribe en el año en curso a 28 años ha sido suficiente para comprobar que la elección por mayoría absoluta fortalece al presidente electo; evita un triunfo con escaso respaldo electoral y, por tanto, poco representativo, estimula las alianzas electorales que se pueden manifestar en el Congreso y el Gobierno, entre otros beneficios.
En el Pacto por la Democracia, firmado en 1994, quedó establecido el sistema electoral de doble vueltas, el cual consiste en que si en una primera ronda electoral ninguno de los candidatos a la presidencia y la vicepresidencia de la República obtuviese más de la mitad de los votos emitidos se procederá a una segunda ronda o vuelta cuarenta y cinco (45) días después de haberse celebrado la primera ronda. En esa segunda ronda solo participarían los dos candidatos que hubiesen obtenido la mayor cantidad de votos en la primera ronda.
Después de este acuerdo plasmado en la reforma a la Constitución de ese año se han celebrado siete elecciones presidenciales que le dan al sistema electoral dominicano suficiente experiencia para regentear un proceso con esta regla, entendida y asimilada por los partidos políticos, sus militantes y dirigentes, excepto ahora cuando los aupiciadores de una modificación entienden que por sus desaciertos e improvisaciones, los números no le dan.
El Colegio Médico Dominicano (CMD) reclamó de las autoridades de Salud establecer restricciones para frenar la ola de contagios de la Covi-19.
El comercio y la industria se quejan de la ausencia de trabajadores y servidores de sus entidades por haber sido contagiados con la Covid-19 o el virus de la gripe.
La Sociedad Dominicana de Neumología y Cirugía del Tórax recomendó a las autoridades posponer la reanudación de clases presenciales, prohibir eventos de asistencia masiva y reforzar medidas sanitarias para frenar los contagios.
La Asociación Dominicana de Profesores explicó que más de 10 mil maestros y maestras están afectados por la Covid-19 o por la influenza.
Los casos expuestos confirman lo dicho por la Secretaría de Salud del Partido de la Liberación Dominicana que atribuye el rebrote de la Covid-19 en el país a las políticas públicas zigzagueantes, improvisadoras e insensibles del gobierno dominicano, que ha privilegiado la línea de apertura económica, social y cultural desproporcionada sin ningún contrapeso serio en las medidas sanitarias y de salud pública.
Son los sectores nacionales los que reclaman de las autoridades aplicar el conjunto de medidas que reduzcan la alta positividad actual y los contagios de la Covid-19 proporcionado por la apertura sin control del gobierno nacional, apostando a la reducida letalidad de la variante del virus generador de la enfermedad.
Ningún sector ha planteado el cierre de las actividades económicas y sociales, como ha interpretado el presidente de la República, sino que controlen las aglomeraciones en lugares públicos que son focos de propagación del coronavirus, como lo recomiendan el Colegio Médico y las asociaciones especializadas de salud.
Se impone que se trabaje con la verdad y una comunicación que fomente la confianza y la colaboración de la población, que se ha perdido por las improvisaciones e insensibilidad en la aplicación de las políticas de salud de las actuales autoridades para combatir el coronavirus.
El Ministerio de Salud Pública reportó el domingo 6,042 nuevos casos de coronavirus y cero fallecimientos. Los días anteriores se habían reportado también cinco y seis mil casos positivos al virus generador de la Covid-19, en medio de una situación de angustia y desesperación en la ciudadanía, que aumenta ante la indiferencia con que el Gobierno trata el tema.
Los aumentos de la positividad de los contagios confirman la agresividad de la variante del Sars Cov 2 identificada como Ómicron, con contagios sin precedentes que motivan una presión preocupante sobre los servicios de salud, las consultas ambulatorias, las emergencias, la solicitud de pruebas diagnósticas, de camas para internamientos y en la necesidad de fármacos, los cuales se han agotado en las farmacias y en las llamadas Boticas Populares o Farmacias del Pueblo, regenteadas por el Gobierno.
Al finalizar la pasada semana el Presidente de la República reiteró que todo está bajo control, reafirmando así la actitud permisiva en relación con una delicada situación de salud, generada por un virus del que se conoce muy poco, pese a los estudios y las investigaciones.
Aunque ningún sector ha hablado de volver a cerrar ni de confinamiento desde el Gobierno se da una respuesta desproporcionada a las asociaciones de especialistas y hasta al propio Colegio Médico Dominicano.
Se ha reclamado a las autoridades, sobre la base de datos que ofrece el sistema sanitario y las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que se adopten medidas para evitar la propagación del virus y la saturación del sistema sanitario.
En medio del debate las autoridades se despachan fijando por resolución el tiempo de reposo o licencia que se debe dar a una persona contagiada por el virus, un nuevo invento desconocedor del rigor científico o distante de los resultados de una prueba de laboratorio.
República Dominicana minimiza los efectos de una enfermedad que ya ha superado los 300 millones de contagios en el mundo y acumula cerca de 5.5 millones de muertes.
Por encima de los consejos y recomendaciones se llama a la apertura de docencia presencial, no se adoptan medidas de control en los estadios y fiestas populares, mientras los contagios crecen de forma exponencial.
Motivado al parecer en la baja tasa de letalidad de la nueva variante se ha bajado la guardia, cuando la realidad es que el virus, generador de la COVID-19, no ha perdido su capacidad de arrebatar vidas, en menor o mayor escala.
Los contagiados crecen y crecen, mientras las autoridades declaran el sálvese quien pueda.