La lección que deja la frase que sirve de título a la presente opinión editorial se aplica al momento de angustia que se vivió con el choque de dos unidades del Metro de Santo Domingo.
La noticia de la colisión de las dos unidades del moderno medio de transporte se divulgó rápidamente por todos los medios, seguida de cerca por la reacción de la gente. Muchos ciudadanos y ciudadanas han destacado la relación de causalidad entre este inusitado accidente y la cancelación de trabajadores del Metro, muchos de los cuales recibieron entrenamiento de técnicos extranjeros. Pero se impusieron, como ya es característico en el gobierno del PRM, la soberbia de las autoridades gubernamentales y el manejo politiquero del Metro en el nombramiento de personas improvisadas, sin entrenar, muchas de las cuales deben trabajar durante largas horas sin descanso.
De modo civilizado jóvenes capacitados para operar el medio masivo de transporte han reclamado mejores condiciones laborales y salariales, que se les habían prometido, pero recibieron por respuesta la desvinculación de la empresa.
Un medio de transporte caracterizado por la eficiencia, por ser confortable y seguro se ha visto afectado por la mala práctica de un equipo de gobierno que daña todo lo que toca. El deterioro de las escaleras eléctricas ya ha sido denunciado por medios de comunicación, hay algunos vagones con puertas que ya no abren y el servicio en algunos tramos se ha visto suspendido por problemas eléctricos, entre otros inconvenientes.
En ese contexto se produjo el accidente del sábado pasado (16 de septiembre), minutos después de las once la mañana, en un tramo de la vía del Metro en el municipio Santo Domingo Norte, donde colisionaron dos vagones del Metro de Santo Domingo. Por el accidente se cerraron todas las estaciones de la Línea Uno del sistema de transporte masivo, que se extiende desde Villa Mella, en Santo Domingo Norte, hasta el Centro de los Héroes.
Aunque por suerte no hubo víctimas fatales la experiencia vivida por los ciudadanos que viajaban en ambas cápsulas fue traumática. Algunos describieron la situación vivida al momento del impacto como angustiante. La desesperación, al verse encerrados, motivó que los más osados rompieran los cristales de las ventanas laterales para salir de los vagones.
Como ha sido la nota característica de la presente gestión, luego de la divulgación del hecho aparecieron las explicaciones y el anuncio de acciones y sanciones, cuando debió primar la prevención.
Con tantos sucesos negativos, aterradores, uno detrás de otro, el pueblo, que es sabio, dice que en el gobierno del PRM estamos salados, es decir que nada de lo que se hace sale bien. Esta situación debe motivar al presidente Luis Abinader y el equipo que le acompaña a reflexionar y a hacer conciencia de la responsabilidad que tienen de administrar bien y con previsión los destinos nacionales y las instituciones del Gobierno.
A los gobiernos se les juzga por sus resultados, no por la propaganda que hagan. Y los resultados hablan muy mal de esta Administración. Así lo indican el colapso del 9-1-1, el deterioro del sistema de salud y de la educación, y accidentes como el que ha afectado a usuarios del Metro en Santo Domingo.
La alegría y entusiasmo que genera la apertura del año escolar se ha trastornado radicalmente en el Gobierno del mal llamado cambio.
En lugar de la alegría por el reecuentro de los compañeros de aulas, de promoción de grados, del nuevo contacto con los admirados profesores o el alivio que genera en los hogares ver a la muchachada ocupada, ha cambiado por la frustración de un inicio de clases traumático.
El Partido de la Liberación Dominicana enumeró en rueda de prensa la semana pasada problemas e inconvenientes luego de una evaluación objetiva hecha con conocimiento de causa.
La improvisación y el desorden han sido la nota característica al inicio del año escolar, que ha llenado de frustración a los alumnos, maestros, trabajadores de las escuelas y a los padres, madres o tutores.
Aunque parezca increíble por nueva vez faltó previsión para el inicio del año escolar, lo que ha generado situaciones que pudieron ser atendidas con anticipación “para asegurar condiciones que favorecieran la calidad de los procesos pedagógicos y administrativos desde el primer día de clases”, como se dijo en la rueda de prensa.
Algunos de los contratiempos y fallas enunciados: falta de aulas debido al abandono de la mayoría de los 718 planteles escolares del Plan Nacional de Edificaciones Escolares de la pasada gestión que han sido abandonados, en cambio se ha optado por alquilar furgones, presentados con aulas móviles.
La falta de aulas ha traído como consecuencia la escasez de cupo para miles de estudiantes, sobrepoblación escolar y reducción de la cobertura de la tanda extendida.
Se incluye remozamiento tardío de los planteles escolares, falta de maestros en los diferentes niveles, modalidades y áreas, carencia de libros de texto para la mayoría de los estudiantes, sumado a los errores gramaticales y conceptuales detectados en los que se imprimieron «a la carrera» y sin control de calidad, suspensión de la merienda escolar, sin que se hayan presentado soluciones alternas a esa acción inconsulta.
Lo que se ha descrito afecta a las familias que ven desvanecerse sus esperanzas de que sus hijos adquieran una educación de calidad, una nueva muestra de que en vez de avanzar también en el sector educativo el país ha retrocedido en el gobierno de Luis Abinader y el PRM.
Es una responsabilidad de la Junta Central Electoral organizar, fiscalizar y supervisar, conjuntamente con los partidos, agrupaciones y movimientos políticos, el proceso interno para la escogencia de candidatos a cargos de elección popular, ya sea para la elección de las autoridades electivas dispuesta por la Constitución, así como los mecanismos de participación popular establecidos en ella.
Es un mandato de la Ley 20-23 de Régimen Electoral en la que claramente queda establecida la comunión que debe existir entre el órgano de comicios y los partidos políticos.
El pleno de la Junta Central Electoral debe adoptar sus decisiones luego de la consulta a los partidos políticos, lo que no sucedió con el ya célebre ‘Comunicado de Admonición’, que los partidos políticos de la oposición objetaron por violar sentencias del Tribunal Constitucional y otras disposiciones de altas cortes.
Las objeciones presentadas por la oposición fueron rechazadas por la Junta, sin consulta alguna, justo el día que se formalizó la protesta de los partidos políticos a la disposición del órgano de comicios, lo que ha generado una preocupación ciudadana, incluyendo a la cúpula empresarial, que ha comenzado a tener contactos con los actores del sistema electoral, en procura de acciones preventivas para evitar una hostilidad mayor que afecte el sistema democrático.
Es lo que ha llevado al pleno de la JCE, en una acción reflexiva, a invitar a los partidos políticos a la celebración de lo que llaman cumbre sobre el marco regulatorio de la precampaña y campaña electoral.
La propuesta ha sido acogida por el PLD y los demás partidos opositores, que han dicho que estarán presentes en ese encuentro, con la aclaración de la dirección peledeísta de que se mantendrá en las calles promoviendo las propuestas de su candidato presidencial y de las candidaturas locales a posiciones electivas.
Al igual que los partidos políticos, la opinión pública ha saludado la iniciativa de la JCE que permitirá definir el alcance de las normas y las responsabilidades de cada quien en sus actuaciones, siempre apegado al mandato de la Carta Magna.
En un ambiente un tanto convulso, no se le puede echar leña al fuego. Hablando la gente se entiende.
De nuevo le correspondió a República Dominicana la angustiante experiencia de vivir de cerca la amenaza de un fenómeno atmosférico. El país se mantuvo en vilo atento a la evolución del fenómeno «Franklin», que en la categoría de tormenta afectó gran parte del territorio nacional.
Aunque hasta última hora se mantuvo en amplios sectores el temor de que «Franklin» evolucionara a ciclón, categoría en que los vientos alcanzan mayor intensidad, la Providencia obró en beneficio de los dominicanos y las dominicanas. Sin embargo, pese a mantenerse en calidad de tormenta, «Franklin» alteró de manera significativa la vida del país, en correspondencia con la historia climatológica dominicana, que registra serios daños ocasionados por muchas tormentas.
Tras el paso de «Franklin» ahora se está en la fase de evaluación de los daños producidos y de asumir el fenómeno como experiencia para una mejor preparación de las autoridades y la ciudadanía con miras a enfrentar en mejores condiciones fenómenos de este tipo.
Con excepción de excesos juveniles en un sector del municipio Santo Domingo Este en una actividad festiva, que ahora llaman ‘teteo’, y una carrera de autos en el polígono central de la ciudad capital, lo cierto es que la ciudadanía hizo su parte y atendió las orientaciones de las autoridades.
Es un ejemplo de madurez y de comprensión de que nuestro país se halla en la ruta de los huracanes y de que estamos en plena temporada de estos fenómenos.
Literalmente el territorio nacional se transformó en una laguna con dos días de intensas lluvias. Aun con la salida de la tormenta «Franklin» del territorio nacional, continuaron las lluvias con lamentables reportes de inundaciones, deslaves, crecida de cañadas, ríos y arroyos en casi todas las provincias.
Una cosa quedó clara para todos: las lluvias dejaron por nueva vez al descubierto las precariedades de los sectores carenciados cuyas calamidades se han profundizado en la presente administración de gobierno.
Las ayudas que en los gobiernos del PLD abundaban ahora estaban ausentes; sólo se observaron los repartos de raciones de alimentos en imágenes de las efectivas coberturas informativas y en los medios escritos.
Desde el Gobierno se ha dicho que las viviendas afectadas serán reparadas, que se asistirá a productores agropecuarios y pequeños comerciantes cuyos predios o negocios quedaron destruidos o afectados. Así se espera y ojalá que no suceda ahora lo acontecido con los afectados por los aguaceros de agosto del año 2020, tras la juramentación de este gobierno, que tres años después todavía esperan por el auxilio que se les prometió y anunció con bombos y platillos.
El título de esta nota editorial es el término al que se ha recurrido para describir lo sucedido en la cuna de la Constitución de la República, en la que primero se escuchó y sintió una fuerte explosión y luego se vieron enormes llamaradas, que en tiempo breve han producido un saldo preocupante de luto, dolor, destrucción y muerte.
Pasan de treinta los reportes de personas fallecidas y suman decenas los quemados y heridos, muchos en precarias condiciones de salud y en muy mal estado de gravedad.
Un mar de especulaciones ha surgido sobre el origen del siniestro, que las autoridades han complicado al no escoger una vocería oficial.
Tantas versiones dan a entender que se procura ocultar algo; es lo que ya comienza a decir la gente, cansada de tantas mentiras y anuncios incumplidos.
Lo cierto es que lo ocurrido en San Cristóbal ha conmovido a toda la nación, con una vocación solidaria y colaboradora, como se refleja en el trabajo de los rescatistas, los voluntarios y las ayudas que se vienen canalizando.
Sin embargo, por muchos que sean los buenos deseos, nada superará el dolor en las familias afectadas por un pariente fallecido, desaparecido, quemado, herido. De todas maneras, se agradece el respaldo recibido.
El luto embarga a la familia dominicana ante este trágico suceso desgarrador que requiere una respuesta eficaz y responsable que trascienda las poses y el estilo mediático que ha caracterizado a la presente gestión de gobierno.
Tanto dolor, pérdidas, tormentos, propios de sucesos trágicos, requieren de ayuda, comprensión, colaboración, no simples anuncios o promesas incumplidas, como ha sucedido en otras ocasiones.
Las descripciones de lo que allí se ha vivido lleva a la conclusión de que República Dominicana está repleta de peligros, para cuya superación se debe trabajar seriamente no con oportunismo ni exhibicionismo.
En un vivo ejemplo de un ejercicio responsable de la política, una representación de la estructura electoral del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), respaldada por la representación del área tecnológica, se apersonó a la Junta Central Electoral donde solicitó al organismo de comicios acciones para sancionar, acorde a sus leyes y resoluciones, la burla a la ciudadanía que ha representado la actualización del padrón de electores depositado recientemente por el partido denominado PRM.
El PLD solicitó a la Junta Central Electoral declarar como inadmisible dicho padrón por la cantidad de falsedades e irregularidades que contiene.
También se ha solicitado una exhaustiva investigación sobre las irregularidades denunciadas y no admitir la actualización de un nuevo padrón de ese partido hasta que se esclarezcan los hechos y se legitimen los datos.
“La irresponsabilidad de haber depositado una actualización abultada de su padrón, que a simple vista indica que es un vaciado de varias bases de datos personales, revela que no hubo la más mínima revisión y autenticación de los registros de electores que lo conforman, lo cual es profesionalmente de rigor realizar previamente a la entrega de una base de datos de esta naturaleza e importancia”, se argumenta en la comunicación del PLD al Pleno de la JCE, en la que solicita las sanciones que el caso amerita.
El PRM se ha burlado de los demás partidos del sistema, de la JCE, se ha irrespetado la práctica política y a la sociedad que, a pesar de los engaños y bombardeos mediáticos del Gobierno y su partido, sigue apostando a la democracia y a la competencia en igualdad de condiciones en los procesos electorales.
Irregularidades y falsedades tan marcadas en una lista de miembros, que se entiende debe ser confiable, solo como un invento propagandístico, es una grosera burla, es un hecho inmoral, que el organismo de comicios no debe pasar por alto.
El país viene del trauma generado por la suspensión de unas elecciones y tiene en su registro histórico heridas derivadas de artimañas y fraudes en los procesos electorales, felizmente superados. ¡Mucho cuidado! ¡No inventen! ¿También en esto harán retroceder al país?
El pasado año 2022 en el país se reportaron 190 casos de malaria y hasta la semana epidemiológica 27 iban 140, lo que proyecta una cantidad superior en el 2023, según las estadísticas del propio Ministerio de Salud Pública.
La situación de la malaria, que la población conoce como paludismo, se repite en otras enfermedades de vigilancia especial, como la difteria, cuya incidencia se ha incrementado un 123 % al pasar de 8 casos en 2022 a 18 casos al Boletín Semanal # 28 de 2023. Igualmente, la leptospirosis se ha incrementado un 93 % al alcanzar 218 casos en dicha semana contra 112 en el 2022 en igual período. Mientras que la tosferina se ha incrementado un 32 %.
Estadísticas espeluznantes se dieron a conocer por el Gabinete Técnico del Partido de la Liberación Dominicana, que la pasada semana puso en evidencia las mentiras y los engaños del gobierno del PRM en materia de salubridad.
El país se ha quedado esperando las cuatro ciudades sanitarias prometidas, el incremento del gasto público en salud, la ampliación y mejora del sistema de emergencias 9-1-1, eficiente servicio de la pasada administración, que ha colapsado, al igual que las farmacias del pueblo y el programa de medicamentos de alto costo.
Las tasas de mortalidad materna y neonatal elevadas aun partiendo de estadísticas manipuladas y maquilladas.
Las quejas en los medios de comunicación llueven ante el notorio deterioro de los servicios de salud en el Gobierno de gente que en la campaña electoral saturó a la población con mentiras y fábulas, que en corto tiempo han quedado al desnudo.
Los enfermos se atienden con medicinas, acciones clínicas o procedimientos quirúrgicos, no con propaganda y falsedades, como lo han hecho el PRM y su gobierno, que para desgracia del pueblo dominicano ha resultado de mucha espuma y poco chocolate.
El estilo de gobernar de la presente administración, que ha sustituido las políticas públicas por el marketing para manipular el pensamiento de la gente, llevó al presidente Abinader al desaguisado de afirmar que responderá con tres supuestas verdades las que considera mentiras de la oposición.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha aceptado el reto, y contrario a lo planteado por el mandatario, a cada mentira del Gobierno le cantará tres verdades.
Es el pueblo quien le reprocha al Gobierno y al partido que le sustenta el que llame mentira a la cruda realidad que hoy padece la población, situación que se explica por las erradas políticas de la actual administración, que han provocado un aumento desproporcionado de los precios de los principales productos de la canasta familiar.
El Gabinete Técnico del PLD en rueda de prensa enumeró algunas de las verdades que el estilo mercadológico de gobernar procura presentar como mentiras, aunque la realidad le da en la cara.
En el gobierno del PRM los dominicanos están consumiendo 67% menos proteína que antes. No es el PLD, sino la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) la que hace notar el aumento a 6.3% la prevalencia del hambre en la República Dominicana.
Es una gran verdad que ahora la libra de arroz cuesta 40 pesos, cuando antes se compraba a 26, y que quien quiera comer habichuelas rojas debe pagar por una libra 91 pesos, cuando antes la adquiría en 57.
“El Gobierno del PRM acusa de mentiroso al pueblo que hoy compra la libra de pollo entre 81 y 100 pesos, y que antes la conseguía a 55. El huevo pasó de 5 a 8 pesos”, tal y como lo dio a conocer el equipo técnico del PLD.
Pretender presentar como mentiras el deterioro del sistema educativo, de la salud, de los altos precios de los alimentos, la situación de inseguridad predominante en el país, el colapso en los servicios públicos y lo que ahora está pasando en las oficinas públicas es como si se tratara de tapar el sol con un dedo.
Presidente, el PLD ha aceptado su reto y cada día le responderá con tres verdades sus improvisaciones, ineptitudes, manipulaciones y exageradas mentiras.
A media mañana del sábado (22 de julio) la noticia, aunque no sorprendió, impactó en los medios por tratarse del lugar del suceso. Se produjo un corte de energía eléctrica ‘no programado’ en el Aeropuerto Internacional de las Américas.
En un momento bastante delicado para el sistema de aviación civil, por la revisión que realiza la Administración Federal de Aviación (FAA), se presenta un apagón que trastorna las operaciones de la principal terminal aeroportuaria de República Dominicana.
La administración del aeropuerto informó que el sistema de generación eléctrica de emergencia entró en operación, lo que no evitó las quejas y trastornos de los usuarios de la terminal.
Son los generadores auxiliares los que mantienen iluminadas las ciudades en las noches, porque el sistema energético ha colapsado en República Dominicana.
Los prolongados y mortificantes apagones que padece la población en los actuales momentos se explican por la negligencia, ineptitud y falta de voluntad del gobierno del PRM, tal y como se explicó en rueda de prensa del gabinete técnico del PLD.
La mutual inseparable de los apagones es la alta facturación eléctrica por un servicio que no se recibe. De ejemplo se ha puesto el caso de un ama de casa que antes pagaba 800 pesos y ahora tiene que disponer de 1,300 para pagar la factura eléctrica.
El gobierno del PRM y del presidente Luis Abinader ha destruido el sector eléctrico; pregonó transparencia en sus operaciones y actúa de manera contraria con prácticas fraudulentas lesivas para el pueblo dominicano en ese sector y otros tantos del diario desempeño, de lo que se colige que el tan cacareado cambio ha resultado en un fraude colosal.
Los medios impresos fueron «premiados» el lunes 10 de julio del año en curso con la colocación de publicidad en la que el Gobierno pregonó un supuesto aumento de la cobertura del programa de medicamentos de alto costo.
Entendiendo que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) exhibiría las imágenes fotográficas de la Marcha de la Esperanza, realizada el sábado anterior en la ciudad capital, se adelantaron y contrataron todas las falsas portadas para una publicación oficial.
Se trata de una publicidad engañosa o más bien mentirosa, con la que se procuraba restar espacio al principal partido de la oposición con informaciones alejadas, muy alejadas de la verdad.
Se dice en la publicación que el Gobierno a través del Programa de Medicamentos de Alto Costo lleva tranquilidad a quienes más lo necesitan.
¡A la verdad que el papel lo aguanta todo!, aunque no así los pacientes y familiares de enfermos crónicos o los que padecen las llamadas enfermedades catastróficas.
Pacientes renales, con diferentes tipos de cáncer, enfermedades degenerativas, cardíacos, diabéticos o con daños neurocerebrales están condenados a morir luego del colapso del programa, cuya cobertura dice ahora el Gobierno ha aumentado en 190 por ciento.
La solidaridad familiar ha sido la que tradicionalmente solventa los casos de enfermos crónicos, cuyo padecimiento paulatinamente lleva a la ruina esas familias, situación entendida por el presidente Danilo Medina, principal propulsor del programa de medicamentos de alto costo, hoy en la ruina por el gobierno del presidente Abinader y el PRM.
Los pacientes se quejan amargamente y ven pasar los días en su seguro camino a la muerte, porque han sido desamparados.
La Secretaría de Salud del Partido de la Liberación Dominicana ha explicado que en el gobierno no hay planificación, debido a que si el problema es cumplir con ciertos requisitos sólo tienen que planificar y solicitar los medicamentos con dos o tres meses antes de agotar el inventario, pese a lo expresado de forma inhumana por la dirección de compras y contrataciones.
Responder a las quejas de pacientes y familiares que requieren un tratamiento especializado, que ya la gestión de gobierno anterior había garantizado, con una propaganda en la que se observa una mano llena de pastillas, es una verdadera burla al ciudadano que siente y padece, mientras las autoridades evaden de forma irresponsable sus deberes y compromisos con los dominicanos y dominicanas que más necesitan de la mano solidaria del Estado.
De nada han valido los anuncios con que el gobierno inunda la radio y la televisión; tampoco el extraordinario número de cuentas falsas en redes sociales ni las costosas publicaciones en medios impresos, con todos los cuales se procura una falsa percepción. Nada de eso ha servido ni servirá para cambiar la realidad. El deterioro de los servicios públicos sigue ahí, incólume, de manera tozuda, a la vista de todos.
Al visitar cualquier dependencia gubernamental, el ciudadano se percata de inmediato de la precariedad con que es atendido y de los inconvenientes por los que hay que pasar para recibir un servicio, por más sencillo que sea, al que se tiene derecho.
El gabinete técnico del PLD emitió un documento en el que da a conocer esa lamentable realidad, que se manifiesta de forma cruda en los maltrechos bolsillos de las mujeres y hombres del pueblo, quienes, con prolongadas tandas de apagones, tienen que pagar facturas eléctrica caras, pasajes costosos, alimentos a precios prohibitivos y medicinas lejos de su alcance.
Situaciones erradicadas de la Administración Pública han vuelto por su fuero como los mal llamados “buscones”, quienes ha vuelto a minar las dependencias gubernamentales ante los obstáculos, retrasos y lentitudes que se han generado en los tres años de gobierno del PRM, el mismo que prometió un cambio que ha devenido en un retroceso.
El equipo técnico del PLD identificó causas y orígenes de las condiciones precarias en que se encuentran los servicios públicos, las que resumió en tres aspectos esenciales: Falta de institucionalidad; haber descontinuado procesos y procedimientos que ya estaban sistematizados y digitalizados, y falta de gerencia y la incapacidad de las actuales autoridades.
Los medios de comunicación denuncian estos males y reciben la reprimenda gubernamental o la colocación de un alto nivel publicitario, que termina en la autocensura. A veces se recurre al método del envío de cartas, aparentemente de cortesía, con el veneno escondido. Una muestra de intolerancia propia de los esquemas dictatoriales.
En su rol de partido opositor con comportamiento responsable, que dista bastante del que desempeñó el PRM opositor, el Partido de la Liberación Dominicana abogó por que las entidades proveedoras de servicios públicos retomen los niveles de calidad en que las actuales autoridades los recibieron en agosto del 2020 y preserven la institucionalidad que ya habíamos ganado.
Y no puede ser otra la actitud de un partido fundado y desarrollado por Juan Bosch y que cuenta en su haber con una excelente hoja de servicio al país, tanto desde la oposición como desde el gobierno.
La situación que viven los dominicanos y las dominicanas es punto menos que insoportable. Así deberían entenderlo el presidente Abinader y sus funcionarios, que no pegan una. Y sobre todo, deberían comprender que República Dominicana es un país digno de mejor suerte.
El antiguo refrán que dice que la fiebre está en el cuerpo, no en la sábana que lo cubre y que lo calienta, como todos los refranes tiene un gran mensaje de la sabiduría popular, que muy bien le sienta al gobierno del PRM.
Con su estilo populista de gobernar, el presidente de la República, Luis Abinader, acude ahora al Palacio de la Policía todos los lunes para abordar con los jefes policiales, militares y altos funcionarios el tema de la seguridad ciudadana.
En las declaraciones ofrecidas el lunes 26 de junio expresó públicamente que los homicidios en la República Dominicana han disminuido en junio de 2023, en relación con el mes de mayo de este mismo año.
De forma responsable el gabinete técnico del PLD, sobre la base de un informe de la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional, calificó de osadía las afirmaciones del mandatario y su gabinete de seguridad y una burla al pueblo dominicano, puesto que junio del corriente año ha sido el mes en que hemos vivido los mayores casos de violencia, homicidios y criminalidad en nuestro país.
Son los medios de comunicación los que han reportado homicidios, asaltos, personas víctimas de violencia y otras acciones que se tipifican de criminales.
Los niveles de inseguridad en el país eran de 26.3 en el año 2011, a inicios de la gestión del presidente Danilo Medina y este porcentaje disminuyó cada año, hasta el término de su gestión en el año 2020, que era de 9.2 y que este gobierno ha permitido se eleve nuevamente.
El gobierno del PRM le miente a la ciudadanía al afirmar que la tasa de homicidios ha disminuido, mensaje que se divulgan en costosas y ampulosas campañas publicitarias, que son puras mentiras.
La seguridad ciudadana se le ha salido de las manos al Gobierno, lo que lleva al PLD a ser solidario con una población en pánico, con miedo por los altos niveles de inseguridad predominantes, que el Gobierno ha pretendido enfrentar con falsas informaciones y anuncios de radio y televisión en los que pretende hacer creer que la fiebre está en la sábana y no en el paciente, que es el sufrido pueblo dominicano.
La manera de tratar a los gobernados de los actuales gobernantes se asemeja a la práctica del sadismo, si nos fundamentamos en la definición que sobre este término presenta el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE).
Sadismo es “crueldad refinada, con placer de quien la ejecuta”. La población sufre las crueldades que devienen de un gobierno mendaz, patrañero.
Empezamos con la crueldad que representan interminables horas de apagones en época de calor extremo, sobre vacíos argumentos tratando de justificar las suspensiones del suministro eléctrico. Los apagones se intensifican y la factura por las nubes.
Son los medios de comunicación, mediante notas y reportajes, quienes se han encargado de denunciar las deficiencias de los servicios, recibiendo como respuesta una andanada de falsedades y más promesas.
Dejaron fracasar la tanda extendida de educación, el programa inglés por inmersión y el programa medicamento de alto costo se fue a pique.
Sobre la tarjeta Supérate abundan los escándalos y a diario se escuchan quejas de falta de fondo. Este gobierno ha hundido el campo y a los productores agropecuarios, facilitando la importación masiva de alimentos que se producen en el país.
Colapsó el servicio de emergencia 9-1-1, el auxilio en avenidas y carreteras de la seguridad vial y ha sucumbido el Metro de Santo Domingo.
El tema migratorio es un desorden y se ha llegado al extremo de que República Dominicana no dispone de pasaporte, valioso instrumento de viaje.
La delincuencia nos arropa, mientras la inseguridad es predominante en el tránsito con el reporte de aparatosos accidentes viales.
Como se ha dicho, los hospitales administrados por el PRM son almacenes de enfermos en donde la insalubridad es una norma. Sumamos a eso falta de agua potable, boticas populares desabastecidas y ausencia de planes de vacunas y manipulación de las estadísticas sobre salubridad.
Es lamentable la situación que padecen los ciudadanos ante el deterioro de los servicios públicos en el gobierno que vendió un cambio y ha venido a florecer la incapacidad de sus funcionarios para gestionar la administración pública.
En un ejercicio responsable, los medios de comunicación hacen la denuncia y reciben como respuesta la afirmación de que se pretende acosar al Gobierno. ¡Cuánto cinismo!
Espeluznante ha sido la denuncia de los productores de carne de pollo y huevos quienes aseguran estar al borde de la quiebra debido a la crisis sanitaria que ha provocado la muerte de un 50 y hasta un 90 por ciento de las aves en las granjas, además de enfrentar los costos de producción que superan su capacidad de respuesta.
Los productores avícolas se quejan también de las importaciones desmedidas que se llevaron a cabo en los meses pasados y de las cuales culpan al Gobierno dominicano.
Es una historia repetida, que ha llevado a los abnegados productores nacionales a abandonar la crianza o los sembradíos, lo que representa un grave riesgo para el suministro de los alimentos que requiere y demanda la población.
La desatención gubernamental es lo que ha provocado que productores agrícolas regalen sus cosechas o la destinen al consumo de los animales.
En su denuncia los avicultores afirman también que a pequeños y medianos productores tampoco les llegó el financiamiento a tasa cero que otorgó el Gobierno a los sectores agropecuarios. Una discriminación de las autoridades para favorecer a sus acólitos.
El candidato presidencial del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Abel Martínez, lamentó las penurias de los productores agropecuarios, teniendo como base la denuncia de los avicultores.
“El abandono, el descuido, la inoperancia de las actuales autoridades han quebrado a nuestros productores. Su lucha es nuestra lucha, porque su causa es nuestra causa. Necesitan ser rescatados del desastre”, proclamó.
A lo denunciado no se le ha hecho caso alguno, como aconteció con la muerte de cerdos, que se denunciaron con tiempo, no se atendió la denuncia y terminamos con el resurgimiento de la fiebre porcina africana. Sin duda alguna el cambio vendido ha terminado siendo una peste.
Con la arrogancia exhibida por los actuales funcionarios del gobierno del PRM, el Ministro de Educación Superior Ciencia y Tecnologías acusó al decano de los periódicos dominicanos de intentar dañar la imagen del programa Inglés de Inmersión, impulsado por dicho ministerio.
En la carta que envió al director del periódico el presuntuoso funcionario acusa al medio de intentar dañar “la buena imagen» que se ha ganado en la sociedad dominicana el programa de Inglés por Inmersión, que dirige el Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología.
Los redactores del reporte periodístico que motivó la reprimenda del flamante ministro presentan hechos puntuales que el funcionario no respondió, como la cancelación masiva de profesores con el cambio de gobierno, lo que provocó la actual falta de docentes, de libros y las dificultades para comenzar los cursos.
He aquí una de las principales características del gobierno del PRM, que insiste por sus canales comunicativos en imponer sus versiones sobre los hechos por encima de la realidad, una nociva práctica que tiene a la gente cansada.
En República Dominicana el tránsito es un peligro público y un desorden mayúsculo a lo que se responde con anuncios y más anuncios y pobres decisiones.
El sistema educativo se caracteriza por las deficiencias e improvisaciones de sus funcionarios, que terminan incumpliendo sus responsabilidades y se escudan en los reclamos del gremio magisterial.
En salud pública predominan las enfermedades respiratorias y las infecciosas, con hospitales sin medicamentos y pacientes con enfermedades crónicas desamparados mientras desde el gobierno se insiste en pintar un panorama distinto, como si esos males no existieran.
Talas indiscriminadas de árboles, depredación de los ríos, afluentes contaminados, aire enrarecido y las autoridades de medio ambiente no se pueden zafar de una mafia denunciada por el propio incumbente.
Sumamos a todo esto el alto costo de los alimentos, que no se compensa con publicitados anuncios de reducción del índice de precio al consumidor, que solo se aprecia en los escritorios de funcionarios y no en los colmados, mercados o supermercados.
También la inseguridad ciudadana, ahora con la proliferación de bandas y pandillas que tienen a la población atemorizada.
Caminamos sin rumbo, a merced de las eventualidades o circunstancias, que es como se explica la improvisación predominante en el gobierno del mal llamado “cambio”.
El ministro de Educación llamó a que toda la sociedad se involucre de forma activa en el desarrollo de la escuela y en el aprendizaje, apuntando que la política no debe interferir en la calidad de la enseñanza.
La reprimenda del funcionario ha sido copiada al pie de la letra por el ciudadano presidente de la República, quien, recurriendo a los mismos términos, instó a los diferentes sectores nacionales a despolitizar el tema de la calidad educativa del país, como mecanismo de mejora.
Es el mandatario quien debe consumir la receta que prescribe en razón de que ha sido en su gobierno en el que se ha contaminado la educación con politiquería barata.
Las afirmaciones gubernamentales citadas no son más que justificaciones inválidas, con las que se procura utilizar las acciones reivindicativas de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) como chivo expiatorio.
La Secretaría de Educación del PLD, un órgano de trabajo del Partido de la Liberación Dominicana, respondió al ministro del ramo afirmando que ha sido en la presente gestión de Gobierno en la que se ha estancado la educación.
Quedaron atrás la ampliación de cobertura de los niveles inicial y secundario, una nueva estructura académica del sistema educativo dominicano, los incrementos salariales periódicos a los docentes, la conversión de liceos académicos en politécnicos, el establecimiento de liceos de artes, la construcción de decenas de miles de aulas y cientos de estancias infantiles; así como la inducción a los docentes de nuevo ingreso, la jornada escolar extendida, los programas de alimentación y transporte escolar, entre otros.
Precisamente, toda esta deficiencia es lo que explica por qué el PRM no puede exhibir logros en el sector educativo y la intención de sus responsables de procurar desviar el tema por la tangente.
Si lo que hoy receta el jefe del Estado hubiese sido parte de sus intenciones, debió haber recomendado al anterior ministro de Educación que no sustituyera directores regionales y distritales calificados por politiqueros sin preparación alguna.
Nuevamente los funcionarios y el mandatario se montan en el caballo preparado por asesores de imagen que entienden que los problemas esenciales de la población, como el caso de la calidad educativa, se resuelven con palabritas o expresiones trasnochadas. Este país no es de tontos. Pese al deterioro de la educación la gente ve, oye y piensa.
La mentira es una expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, se cree o se piensa. La falsedad es falta de verdad o autenticidad. El engaño es la falta de verdad en lo que se hace, cree, piensa o discurre.
Encajan perfectamente las definiciones que ofrece la Real Academia de la Lengua Española al accionar del PRM desde el Gobierno en el que las tres cualidades del título de esta nota se ajustan a la realidad.
El Gobierno ha engañado a la población anunciando mediante la amplia plataforma comunicativa que posee, pagada a sobreprecio con los dineros del pueblo, los programas para supuestamente incentivar la producción agrícola y combatir los altos precios de la comida, y todos, lamentablemente, han terminado en el fracaso.
Recientemente para acallar las protestas y tratar de desviar la atención ciudadana del más acuciante de los problemas, el alto costo de la vida, anuncian un nuevo programa: Del Campo al Colmado. Impracticable, irrealizable, un nuevo anuncio para aplacar las inconformidades.
La gestión del presidente Luis Abinader ha quebrado el campo, llevando la ruina a decenas de productores agrícolas, quienes han preferido regalar los productos de su cosecha en lugar de su venta a precios irrisorios; competir con las importaciones irregularmente facilitadas por el Gobierno en contra de la producción agropecuaria nacional. La seguridad alimentaria cada día está menos garantizada.
En medio del festival de anuncios y engaños se aprovecha la respetada celebración del Día de las Madres para un nuevo cuento con una carga engañosa y burlesca.
La Presidencia de la República anunció la entrega del Bono Madre 2023 dirigido a un millón de las damas que son cabeza de hogar. Para aumentar la burla, hablan al país de “un cariñito” para las madres.
Las madres recuerdan que en medio de la pandemia el gobierno de Danilo Medina entregaba cinco mil pesos en la tarjeta, sin contar con el subsidio para el consumo de electricidad, de gas de cocinar y para los hogares con niños en las escuelas en la que se beneficiaban de desayuno, almuerzo y una merienda.
Con todo esto fresco en la memoria de la gente, desde el Gobierno se despachan ofreciendo mil 500 pesos y hasta se atreven a decir que es un cariñito. De lo que se trata en realidad es de una desfachatez. Así lo ha interpretado el pueblo dominicano, que ya conoce al tuerto dormido y al cojo sentado.
En el desempeño de los funcionarios del gobierno del PRM y de las instituciones que dirigen ha quedado demostrado el engaño de que ha sido víctima el país, con la promesa de un cambio que ha devenido en un total fracaso y una gran frustración.
La economía en general y las instituciones de manera particular marchaban muy bien en las gestiones del Partido de la Liberación Dominicana. Sin embargo, desde la llegada de la falsa promesa del cambio empezaron a renquear. Lo que la gente entendía iba por buen camino ha terminado siendo mal. De ahí la frustración de la gente. Y ahí precisamente es donde debe buscarse el origen del alto nivel de desencanto e infortunio de la gente.
Lo que se advierte en los ministerios y entidades gubernamentales son escándalos y despilfarro indolente de los recursos públicos.
Solo en la pasada semana se dieron a conocer situaciones bochornosas en dos ministerios: Medioambiente y Juventud.
A la inoperancia e ineficiencia de Medioambiente y de su incumbente, quien admitió a su llegada a la institución que no sabía nada de las funciones del cargo, se le suma una seria denuncia de actos de corrupción al detectar en la nómina del Ministerio, entre otros, un pago mensual de un millón y medio de pesos a un periodista del cual dio pistas, aunque no identificó, pero que en el país se sabe de quién se trata; un personaje de la sombra.
El Ministro, quien llegó al Gobierno montado en el carro de la calumnia y las mentiras contra las pasadas autoridades, disfraza los reales motivos de su denuncia, afirmando que se trata de un ejercicio de transparencia, lo que ha provocado un avispero público en el partido en el gobierno.
Nada de que extrañarse, pues la administración pública en el gobierno del PRM está repleta de caciques que hacen y deshacen para favorecer a los suyos, como se nota en todas las instituciones, carcomidas por el nepotismo y amiguismo.
Un nuevo escándalo ha salido a relucir en el Ministerio de la Juventud con el comportamiento de su incumbente y la influencia de un subalterno suyo que hace y deshace a su antojo.
Para cerrar la semana sale a relucir una auditoría firmada por uno de los bandos en disputa en Cámara de Cuentas en la que se determinó que el Gabinete de Coordinación de la Política Social (GCPS) incurrió en una serie de irregularidades en la contratación de los servicios de artistas, para realizar presentaciones gratis, con motivo de las festividades navideñas 2020.
Como lo indican los hechos, de los que los dichos son solo algunas muestras, el actual es un gobierno que marcha de escándalo en escándalo, en el que el último es tapado por el tamaño del siguiente.
Y todo esto acontece en el momento en que el presidente de la república y sus funcionarios se ufanan de un supuesto Ministerio Público independiente. Al pueblo le reiteramos lo dicho por el próximo presidente Abel Martínez, aguanten, que falta poco para acabar con estos escándalos y la incapacidad e inconductas que los motivan.
La Resolución No. 13-2023 de la Junta Central Electoral (JCE), que regula para las elecciones generales y ordinarias de 2024 el porcentaje de las reservas de las candidaturas, ha provocado una reacción colectiva de indignación en una amplia mayoría de los partidos políticos del sistema electoral.
Unas veintiséis agrupaciones partidarias han unificado posiciones para recurrir la resolución del organismo comicial, emitida con premura, sin que se analizaran las opiniones de los partidos políticos.
Se fijó de plazo el mediodía del pasado 8 de mayo para depositar las opiniones de los partidos y dos horas más tarde el portal digital colgó la resolución y la reseña noticiosa sobre la decisión tomada.
No se ponderaron las peticiones, no se leyó lo que el pleno solicitó a los partidos políticos sobre el borrador de la resolución que se oficializó en tiempo record, adoptando una decisión unilateral.
Tampoco se convocó a audiencia a los partidos y sus delegados asentados en la Junta Central Electoral, como ordena la Ley, lo que hace a la resolución pasible de nulidad.
Ya los abogados se han encargado de explicar que una sentencia del Tribunal Superior Electoral no es vinculante para el caso de la resolución No. 13-2023, en razón de que “el precedente electoral” no existe en el ordenamiento jurídico dominicano.
Se ha emitido una resolución apresurada, parcializada a favor del partido de gobierno o quizás para complacer los deseos del ciudadano presidente de la República y candidato a la repostulación.
Desde el borrador de la resolución, oficializada a la carrera, el Partido de la Liberación Dominicana advirtió que con la misma el pleno de la JCE está creando un clima desfavorable para las elecciones en los tres niveles en los comicios programados para el próximo año 2024.
Sin duda que con esta decisión, sin ponderación, la JCE ha perdido confianza frente a la sociedad y está dejando de ser garante de libertad, transparencia, equidad, objetividad, principios que deben primar para arbitrar un proceso de escogencia de las autoridades locales y nacionales. Evitemos ruidos y situaciones que nos encaminen a una situación de crisis política. Aún se está a tiempo para rectificar y para que el pleno de la JCE construya la confianza que se ha perdido.
A tan solo dos días de la falsa información de la Presidencia de la República en la que se afirma que nuestro país tiene la canasta básica más barata de Centroamérica y el Caribe, la estructura comunicativa del Ejecutivo se despacha con otras declaraciones de burla a la población.
El país es sacudido por prolongadas tandas de apagones en medio de una molesta ola de calor mientras desde el Palacio Nacional se afirma que el sistema energético de República Dominicana registró un pico histórico de generación eléctrica para esta época del año.
Así, con esa burla, responden las autoridades las quejas ciudadanas desde los barrios del Gran Santo Domingo, de los municipios y campos de todo el país.
La indignación de la gente no puede ser mayor. La población ha salido a protestar con velas encendidas, recordando que el de los apagones es un mal que había sido superado en la gestión del PLD y del presidente Danilo Medina y que resurge en un momento en que la población requiere de energía para mitigar el calor con el agua fría de las neveras, el aire acondicionado o el abanico.
El Gobierno se burla de la ciudadanía recurriendo a un mensaje en la red social Twitter mediante un gráfico con el supuesto registro de “un pico histórico de generación para esta época del año”.
Indignada, la población radicalizó sus protestas y en horas de la tarde y de la noche del último viernes se reportaron violentas expresiones con la quema de neumáticos y fuertes pronunciamientos de barrios y urbanizaciones.
Favoreciendo a empresarios amigos el Gobierno quiebra a los productores locales, el costo de la vida es insoportable, las enfermedades contagiosas van en aumento, la calidad educativa se halla en el suelo, a todo lo cual se le suman largas tandas de molestos y fastidiosos apagones, que al decir de la Presidencia provienen de “un pico histórico en la generación de electricidad”.
¡Caramba, son incontables los contratiempos y las penurias que le han devenido al país con este cacareado cambio hacia atrás! Sin embargo, al final del túnel se ve una luz porque, como dice el próximo presidente Abel Martínez, ya falta poco para acabar con este desastre.