Editorial

La cruda realidad del deterioro de los servicios públicos

De nada han valido los anuncios con que el gobierno inunda la radio y la televisión; tampoco el extraordinario número de cuentas falsas en redes sociales ni las costosas publicaciones en medios impresos, con todos los cuales se procura una falsa percepción. Nada de eso ha servido ni servirá para cambiar la realidad. El deterioro de los servicios públicos sigue ahí, incólume, de manera tozuda, a la vista de todos.

Al visitar cualquier dependencia gubernamental, el ciudadano se percata de inmediato de la precariedad con que es atendido y de los inconvenientes por los que hay que pasar para recibir un servicio, por más sencillo que sea, al que se tiene derecho.

El gabinete técnico del PLD emitió un documento en el que da a conocer esa lamentable realidad, que se manifiesta de forma cruda en los maltrechos bolsillos de las mujeres y hombres del pueblo, quienes, con prolongadas tandas de apagones, tienen que pagar facturas eléctrica caras, pasajes costosos, alimentos a precios prohibitivos y medicinas lejos de su alcance.

Situaciones erradicadas de la Administración Pública han vuelto por su fuero como los mal llamados “buscones”, quienes ha vuelto a minar las dependencias gubernamentales ante los obstáculos, retrasos y lentitudes que se han generado en los tres años de gobierno del PRM, el mismo que prometió un cambio que ha devenido en un retroceso.

El equipo técnico del PLD identificó causas y orígenes de las condiciones precarias en que se encuentran los servicios públicos, las que resumió en tres aspectos esenciales: Falta de institucionalidad; haber descontinuado procesos y procedimientos que ya estaban sistematizados y digitalizados, y falta de gerencia y la incapacidad de las actuales autoridades.

Los medios de comunicación denuncian estos males y reciben la reprimenda gubernamental o la colocación de un alto nivel publicitario, que termina en la autocensura. A veces se recurre al método del envío de cartas, aparentemente de cortesía, con el veneno escondido. Una muestra de intolerancia propia de los esquemas dictatoriales.

En su rol de partido opositor con comportamiento responsable, que dista bastante del que desempeñó el PRM opositor, el Partido de la Liberación Dominicana abogó por que las entidades proveedoras de servicios públicos retomen los niveles de calidad en que las actuales autoridades los recibieron en agosto del 2020 y preserven la institucionalidad que ya habíamos ganado.

Y no puede ser otra la actitud de un partido fundado y desarrollado por Juan Bosch y que cuenta en su haber con una excelente hoja de servicio al país, tanto desde la oposición como desde el gobierno.

La situación que viven los dominicanos y las dominicanas es punto menos que insoportable. Así deberían entenderlo el presidente Abinader y sus funcionarios, que no pegan una. Y sobre todo, deberían comprender que República Dominicana es un país digno de mejor suerte.

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