No debe pasar desapercibido lo acontecido en Santiago de los Caballeros en los actos de celebración del 178 aniversario de la batalla del 30 de Marzo.
Como ha sido la tradición, para la histórica fecha se organizaron varios actos oficiales, que fueron encabezados por el presidente de la República, quien junto a otros funcionarios participó de un tedeum en la Catedral Santiago Apóstol y un desfile cívico militar.
Las reseñas periodísticas resaltaron la presencia del mandatario en la Hidalga Ciudad de los Caballeros, las palabras del arzobispo de la Arquidiócesis de Santiago, monseñor Freddy Antonio Bretón, en la ceremonia de la catedral santiaguera y también lo expresado por la señora gobernadora provincial, quien destacó la valentía, determinación y unidad patriótica de las tropas dominicanas ante el invasor en 1844 para consolidar la independencia, así como la del señor presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias, quien resaltó la labor de los soldados durante la gesta patriótica.
Los elogios y reconocimientos de la gobernación y de la comisión encargada de recordar las efemérides y hechos históricos se desvalorizaron con la colocación allí de tres grandes carteles con errores históricos y de ofensa a los héroes de la batalla de Santiago.
En la fotografía del Monumento a los Héroes de la Restauración se escribió: “Honor a los héroes del 30 de marzo” y al pie de las imágenes de José María Imbert y Fernando Valerio se invirtieron sus nombres. Y el apellido Imbert fue sustituido por López.
Al parecer se consideró que para consolidar el homenaje gráfico era necesario colocar al pie el logotipo de la Presidencia de la República, con el mensaje de que se trató de un homenaje compartido entre la Gobernación Provincial y la Comisión Permanente de Efemérides Patrias.
Se ha desbaratado con los pies lo que se quiso hacer con las manos, con este adefesio, una lamentable ofensa a nuestros héroes, personajes influyentes en el curso de la historia, quienes con su valentía y su experiencia táctica lograron sellar la proclamada Independencia Nacional.
Un héroe encarna siempre los sentimientos más elevados y los anhelos de su pueblo, por lo que no son merecedores de tal desconsideración. Se está a la espera de una excusa pública ante tal ultraje y ofensa.