Desde su instalación en agosto de 2020, el gobierno del PRM dio continuidad al esquema utilizado en la campaña electoral, consistente en el uso de evasivas, mentiras y engaños, animado por la creencia de que sus acciones y argumentos se les celebrarían.
Este esquema se ha cumplido al pie de la letra en el escándalo del Seguro Nacional de Salud, que el pueblo conoce como SeNaSa, el cual venía funcionando con eficiencia hasta que cayó en las manos de las gentes del cambio, las que tienen el para nada envidiable don de cambiar todo para peor.
Las respuestas del gobierno dominicano ante las denuncias de corrupción y crisis en SeNaSa han sido primero de evasivas, luego se pretendió minimizarlas, después las negaron, desmintiendo que hubiera un déficit financiero, culpando a la oposición y prometiendo investigaciones que no afectarían la situación de los afiliados.
Se ha llegado tan lejos que luego de proceder ante el Ministerio Público se insistió en minimizar el hecho, al parecer por la creencia de que con el tiempo todo se olvida y que pronto la indignación pasará.
En esa dirección se ha hecho notoria la actuación precipitada del Gobierno con el anuncio de inauguraciones de obras inconclusas y la presentación del mandatario con una agenda de actividades que dejan claro que lo que se busca es distraer y minimizar la irritación colectiva.
Como parte del guión elaborado, se han hecho notorias las intervenciones de comunicadores afines al gobierno con las que se procura desviar la atención popular del escandaloso caso.
Sin embargo, ha quedado claro que la rabia e indignación de la gente no se superan con las evasivas o el manejo mercadológico del Gobierno.
La tardanza del Gobierno en actuar deja implícito un gran deterioro en la confianza pública, que no se resuelve con la simple declaratoria de que el mandatario y el Gobierno han sido supuestamente traicionados.
Los altos precios de la comida, el deterioro de los servicios públicos, las recientes extradiciones por caso de droga de gentes ligadas al gobierno y el destape del escándalo de SeNaSa en pleno mes de diciembre motivan que muchos de nuestros conciudadanos hayan empezado a decir que el Gobierno y su partido les robaron las navidades. Y lo peor es que la hipocresía de las autoridades, por un lado, y la preocupación de la gente, por el otro, lo confirman.
En sus 52 años de existencia el Partido de la Liberación Dominicana ha dejado demostrado que ha sido la principal obra política de su mentor y líder histórico, el Profesor Juan Bosch.
El PLD es una verdadera escuela política en la que se han forjado dirigentes preparados en las tareas propias del Estado, dotados de una gran sensibilidad para interpretar las necesidades del pueblo, junto al que han librado hermosas jornadas de lucha.
Precisamente, esas cualidades son las que llevaron al PLD a realizar gobiernos transformadores en las instituciones, en los esquemas productivos del país y en la promoción de valores y compromisos.
Con una ejemplar trayectoria de lucha, sacrificio y servicio, el PLD deja confirmado que es la organización política con la cual puede contar el pueblo dominicano, además de que siempre ha tenido como prioridad el bien común, la institucionalidad, la colectividad, con una activa militancia, lo que lo convierte en la principal fuerza política del país y la mejor estructurada.
Con los dictámenes del X Congreso Ordinario Reinaldo Pared Pérez, y como ha sucedido en toda su trayectoria, el PLD se ha readecuado a los tiempos, implementando un cambio organizacional que ineluctablemente lo llevará de nuevo al poder.
En sus 52 años de existencia el PLD exhibe con orgullo una hoja de servicio al país, no solo como partido resiliente y fortalecido sino por los logros de sus gobiernos en beneficio del pueblo con estabilidad y la renovación de la esperanza a una población que necesitaba de gestiones que se preocuparan por sus intereses y por mejorar sus condiciones de vida.
Pese a las persecuciones, calumnias y traiciones, el partido concebido y organizado por el gran maestro de la política y líder latinoamericano, profesor Juan Bosch, ostenta una gran resistencia que le ha permitido mantenerse con fortaleza en el escenario político.
52 años de historia, de aportes para hacer de República Dominicana un mejor país para todos, son suficientes motivos para celebrar con entusiasmo y alegría la permanente defensa del pueblo dominicano.
El título de esta nota nos hace recordar una hermosa canción romántica en la que se apela a los sentimientos y la nostalgia de esta bella temporada del año, pero que llevada a la realidad de República Dominicana retrata un cuadro desolador y mortificante.
La tradición de celebraciones y alegría del pueblo dominicano en el fin de año se ha visto empañada en este 2025 por el alto costo de la comida, que limitará la cena de la Navidad y Año Nuevo.
De forma activa el PLD ha venido denunciando la carestía de la vida en nuestro pais, señalando un empobrecimiento acelerado de la población debido al aumento drástico de precios en productos básicos como arroz, habichuelas, pollo, carne de res y cerdo, aceite, azúcar, sal, pan, huevo, plátano, yuca, entre otros.
Desde el Gobierno perremeísta se sigue el mismo libreto: maquillar la situación con abundantes mensajes publicitarios y el anuncio de la famosa “brisita”, consistente en la entrega de mil quinientos pesos que no le dan a una familia siquiera para comprar las frutas de la época.
Es sabido que el alza de precio de estos productos de la canasta básica ha obligado a que las familias más pobres, e incluso sectores de la clase media, hayan reducido la cantidad de comidas por día. Es decir que en muchos hogares no se come o simplemente se brincan comidas.
El costo de la canasta familiar, en alza cada mes, ya triplica el ingreso promedio de los asalariados en nuestro país, una situación de angustia y desesperación.
En los reportes periodísticos del fin de semana los comerciantes de los mercados capitalinos, supermercados y colmados en un lenguaje popular dicen que la situación no la aguanta nadie, con pobres expectativas de ventas.
La población dominicana está agobiada, desamparada frente a los elevados incrementos de precios de los componentes de la canasta familiar y el deterioro de la calidad de vida de las familias, sobre todo en estos tiempos de compromisos y de compartir en familia, lo que nos lleva a resaltar la tristeza de la población en tiempos que deben ser de celebración.
¡Qué triste Navidad!
Con indiferencia y burla ha respondido el gobierno a la justa demanda de los agricultores y comunitarios de Los Bateyes y Palo Verde en la provincia Montecristi.
Los productores utilizaron los días de la semana pasada para protestar por el colapso del proyecto agrícola denominado la Cruz de Manzanillo, otrora fuente de alimentos y de los tan demandados guineos dominicanos en los mercados internacionales.
El deterioro del proyecto se manifiesta en la caída de las exportaciones de banano orgánico en alrededor de 40 %, afectando un sector en el que República Dominicana llegó a ocupar posiciones de liderazgo mundial.
Conjuntamente con la drástica caída de la producción de guineos, desapareció la cosecha de otros alimentos que se cultivaban allí, en detrimento de la alimentación ciudadana y los ingresos de los agricultores de la zona.
A esta terrible situación se le agregan ahora nuevos daños generados por los desalojos abusivos, la destrucción de viviendas, eliminación de cultivos, atropellos y un desplome casi total de la productividad agrícola en la zona, lo que ha generado una crisis humana alarmante.
Más de 700 familias que viven en los bateyes y dependen del proyecto agrícola están hoy sin empleo, sin ingresos y pasando hambre, producto del abandono y la mala administración que aseguran está destruyendo el sustento de cientos de hogares.
Precisamente esos son los motivos de las protestas que se han realizado con marchas, paradas, visitas a las dependencias de Agricultura y los viacrucis, caracterizados por el porte de cruces en las marchas organizadas, vistiendo con ropas de color negro, en señal de luto.
Uno de los hechos más dolorosos denunciados fue el desalojo de 162 labriegos, quienes por años trabajaron entre 10, 15 y 20 tareas de tierra dentro del proyecto. Estos agricultores fueron expulsados sin piedad, sus cultivos eliminados y sus bombas de agua sustraídas, dejándolos sin el medio de sustento para sus familias.
Pocas veces se habían visto juntas tanta crueldad, insensibilidad e indiferencia de las autoridades, que en vez de procurar soluciones al desabastecimiento de alimentos de dedican a castigar de manera cruel a quienes se esfuerzan para producir alimentos.
Tal y como demandan en sus jornadas de lucha, la situación amerita de la urgente intervención del ciudadano presidente de la Republica para detener los abusos, rescatar el proyecto y garantizar la protección de todas las familias afectadas.
El reciente arresto del ex regidor en el municipio Boca Chica, Francisco Alberto Paulino Castro, por su participación en una red de lavado de activos, incrementa la creciente lista de dirigentes, militantes o funcionarios, miembros del PRM, el partido en el Gobierno, en operaciones del narcotráfico.
Las autoridades judiciales de Puerto Rico reclaman a Ethian Vásquez, esposo de la diputada del PRM por La Romana, Jacqueline Fernández, por los cargos de distribución de más de cinco kilos de cocaína llevada a su territorio, además de incurrir en asociación delictuosa para cometer el delito de lavado de dinero.
Es larga la lista de dirigentes o miembros del PRM vinculados al narcotráfico, según lo reseñan los medios de comunicación.
Es una catástrofe lo que se vive a lo interno del partido de gobierno, mientras sus dirigentes repiten como cotorras que no existe impunidad para sus afiliados vinculados al crimen organizado.
Se trata de vanos intentos de moralistas de hojalata por desvincularse de un crimen atroz, con declaraciones ambiguas y estrategias comunicativas, que resultan pocos convincentes para la ciudadanía.
El pasado octubre en rueda de prensa, el Partido de la Liberación Dominicana advirtió sobre los peligros de la penetración del narcotráfico a la actividad política, que desalienta la cooperación ciudadana y degrada la confianza institucional, produciendo una erosión de la representación popular en la medida que el ciudadano percibe que el poder sirve a intereses criminales, no al interés público.
El país está demandando explicaciones transparentes sobre los mecanismos de financiamiento político y la depuración de candidaturas que permitieron estas vinculaciones de dirigentes del PRM con el crimen organizado, no los argumentos traídos por los moños o los temas para desviar el debate.
Tienen que explicar hasta dónde llegan la vinculación y el compromiso del PRM con el narcotráfico porque con ese crimen queda lesionado el sistema de partidos, toda la sociedad y la democracia resulta burlada.
Sobre la base de los sometimientos y extradiciones de perremeístas que se producen a cada momento, queda claro que el partido en el Gobierno abrió las puertas del poder al narcotráfico.
En la valoración de las noticias de la semana que realizan los medios de prensa del país, el corte de energía eléctrica del martes 11 de noviembre ocupó el primer lugar.
Se trató de un “apagón general”, para usar un lenguaje coloquial, bien entendido por el más común de los dominicanos.
Ese martes, que fue el primero de los días laborables de la semana, ya que el lunes anterior se había celebrado el Día de la Constitución, se sufrió una verdadera tragedia.
El servicio eléctrico fue anulado totalmente en ciudades y campos dominicanos, lo que originó taponamientos vehiculares, averías en electrodomésticos, contratiempos en las escuelas, centros médicos, universidades, oficinas y establecimientos comerciales.
Los más perjudicados fueron los pequeños negocios, que vieron anularse sus ventas así como la pérdida de productos que requieren refrigeración.
Una verdadera calamidad se vivió esa tarde, con millones de hogares pobres y de clase media sin energía, sin agua y sin servicios básicos, mientras el Gobierno aún guarda silencio o busca culpables externos en el esfuerzo de ocultar la incapacidad técnica y ausencia de planificación.
Debemos esperar unas dos semanas para conocer el informe de lo sucedido, mientras las autoridades adelantan explicaciones contradictorias con las que enturbian la situación de una población que no aguanta más.
Diez años distan del último apagón general, lo que pone en entredicho a los actuales gobernantes enredados con explicaciones pueriles, contradictorias e irresponsables.
El país quedó huérfano de energía eléctrica y también de explicaciones claras y convincentes para aumentar la situación de angustia y desesperación del pueblo dominicano.
No hay un área de la administración pública que no haya retrocedido en esta gestión. Bien visto, el apagón general del martes pasado es un mal síntoma de un mal general. La realidad es que ahora en República Dominicana nada funciona como debería hacerlo y que el PRM ha llevado el país a un verdadero retroceso, a un fracaso total.
Los estudios de opinión, tanto propios como de entidades especializadas y medios de comunicación, ubican al Partido de la Liberación Dominicana en la primacía de la oposición política y en competencia abierta con el partido de gobierno por el primer lugar de la preferencia electoral en los actuales momentos.
Ese notorio posicionamiento explica la dinámica desarrollada por la estructura partidaria generada por la aplicación de las resoluciones del X Congreso Ordinario Reinaldo Pared Pérez.
En los actuales momentos tenemos un Partido movilizado, implementando la Línea Organizativa y Electoral, que la pasada semana presentó las novedades de su plataforma digital en la que se registran las validaciones de dirigentes y militantes y el posicionamiento en los recintos electorales.
Las asambleas provinciales y de Circunscripciones Electorales que encabezan el presidente de la organización Danilo Medina, el secretario general Johnny Pujols, una representación del Comité Político y la dirigencia local han generado un efecto renovador y de fortaleza partidaria que se manifiesta en los municipios y distritos municipales, barrios y campos.
Cada semana el PLD, por intermedio de sus profesionales y dirigentes políticos, enciende el debate presentando temas de interés de alta sensibilidad, con denuncias de irregularidades y las recomendaciones de cómo afrontarlos, haciendo un ejercicio de oposición constructiva, como lo enseñó Juan Bosch.
Nuestros dirigentes están a diario en los medios nacionales y locales de comunicación, defendiendo las posiciones partidarias, mientras nuestros ediles y congresistas se dejan sentir presentando propuestas responsables en los foros en que participan.
El pasado sábado, todas estas iniciativas se coronaron con el acto en el cual se hizo la presentación formal de la Plataforma Digital de Formación Política, para tener en alto un aspecto fundamental en el PLD: la formación de sus miembros y militantes.
En un acto de masiva asistencia de los llamados cuadros peledeístas, se recordó la importancia que desde su fundación ha dado el PLD a la educación en política.
En todas las reuniones la educación era obligatoria, como ha sido restablecido en los Estatutos aprobados en el X Congreso Ordinario, para fortalecer nuestra militancia y trabajar con conciencia por el bienestar y progreso del pueblo dominicano.
Concluimos con una cita tomada de la exposición de la titular de la Secretaría de Formación Política, Alejandrina Germán, en el acto objeto del presente comentario:
“Estamos obligados, además, a mantener la identidad partidaria, compromiso que solo se honra con la formación política correcta y convirtiendo en prácticas de vida los valores, principios e ideales que asumió el PLD desde su fundación”.
Con el decreto 627-25, que declaró emergencia nacional para la realización de compras y contrataciones de bienes y servicios, la gestión del PRM ratifica su estilo populista y mediático de gobernar.
Pregonan transparencia en sus ejecutorias, demostrando en la práctica una actuación distante en el uso de recursos públicos y decisiones tomadas muy al margen de las normas.
Sorprendió a la sociedad el que todavía en medio de los aguaceros e inundaciones generadas por la tormenta Melissa, el Ministerio de Agricultura informara de una evaluación hecha a la carrera.
Los datos presentados por el ineficiente ministro responden a propósitos politiqueros que no reflejan la realidad de las provincias más afectadas.
Si esa acelerada evaluación es el fundamento para la declaratoria de emergencia, la iniciativa ha sido una decisión completamente desacertada y precipitada. En pocas palabras, ha sido una tomadura de pelo con fines inconfesables.
Destacados dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana, con experiencia de Estado, demostraron el pasado fin de semana que no hay razones para dicha declaratoria, señalando que los daños de la tormenta en algunos sectores no son producto del referido fenómeno, sino de la negligencia del Gobierno.
Las normativas del país tienen reguladas las compras y contrataciones de bienes y servicios en cualquier circunstancia, por lo que constituye un desafío a las leyes y procedimientos imponer una situación de emergencia para hacer negocios.
Esta precipitada declaratoria de emergencia podría replicar patrones de manipulación observados en ocasiones anteriores, cuando los programas de compensación tras fenómenos naturales se utilizaron para favorecer a allegados políticos y personales, en detrimento de los verdaderos productores afectados, advirtió la Secretaría de Asuntos Agropecuarios del PLD.
Los gobiernos deben justificar sus decisiones y el uso de los fondos públicos ante la ciudadanía; es una norma general de la que el gobierno del PRM se ha burlado de forma reiterada.
Apenas con la categoría de tormenta, el fenómeno atmosférico identificado como Melissa trajo consigo lluvias intensas y prolongadas que paralizaron las actividades productivas y sociales por varios días en República Dominicana, a la vez que han dejado en provincias y barrios del Gran Santo Domingo una perturbadora imagen de desolación y abandono.
Sin un balance aún definitivo, se cuentan por decenas de miles las familias que han quedado sin agua potable, con sus viviendas inundadas o destruidas, derrumbes, caminos y carreteras deteriorados, con escombros que obstaculizan la comunicación de comunidades enteras.
Las precipitaciones resultaron más intensas que lo que habían indicado los pronósticos, quizás como consecuencia del fenómeno del cambio climático y su lento desplazamiento, con un trayecto atípico, según explicaciones de expertos.
Salvo excepciones, los ciudadanos respondieron al llamado de las autoridades, lo que habla de cierta madurez y comprensión ciudadana ante estos fenómenos naturales, pese a la duda generada por un posible manejo politiquero de la situación de parte del oficialismo que se movilizó e hizo declaraciones en lugares vulnerables donde prometieron villas y castillos, como ha sido el comportamiento de esta gestión.
La tormenta, como se previó, evolucionó a huracán, con una amplísima zona de nubosidad, que traerá más precipitaciones y otros contratiempos porque los suelos están saturados.
Ya se están realizando los levantamientos en las provincias para evaluar daños y coordinar la reparación de infraestructuras públicas, mientras la ciudadanía trata de mitigar los daños a viviendas e instalaciones privadas, que no se compensan con los anuncios y promesas oficiales.
Pese a la desolación dejada a su paso por ‘Melissa’ y la impotencia por lo vulnerable de su situación ante estos fenómenos, el país apuesta a la recuperación.
Melissa actualizó una mutual perversa: lluvias torrenciales y la negligencia oficial que aún persiste en la idea errada de afrontar los daños con poses y anuncios que en vez de soluciones concretas persiguen obtener el agrado ciudadano y el buen trato de una opinión pública que ha abierto los ojos y no le concede ni el beneficio de la duda.
Estremecidos por el escándalo producido por la noticia de que dos exfuncionarios vinculados al partido en el Gobierno (PRM) han sido acusados por la Fiscalía del Distrito Sur de Florida, Estados Unidos, por los cargos de distribución e importación de cocaína hacia territorio estadounidense, crónicas, comentarios y editoriales de diferentes medios de comunicación se han pronunciado llamando la atención a los partidos políticos.
La preocupación de los medios es válida, sobre todo reconociendo su papel como moderadores en el debate nacional y su influencia en moldear el comportamiento cívico, pero han errado al meter a todos los partidos en el mismo saco.
Ha sido en el Gobierno del PRM que República Dominicana ha visto a congresistas, concejales en ejercicio y funcionarios del Poder Ejecutivo solicitados en extradición acusados por su participación en el crimen de narcotráfico internacional.
Por esa razón, entre otras, es un absurdo involucrar a las demás entidades políticas en el narco crimen, porque no lo están. Ese galardón se lo está llevando el PRM, afectado ahora por la solicitud de extradición de dos de sus dirigentes, pero que ya tiene una amplia lista de acusados y condenados tanto en Estados Unidos como en República Dominicana.
Desde los medios de comunicación se ha hablado de la vulnerabilidad de los partidos políticos ante “las fuerzas oscuras del crimen organizado”; comprendemos su preocupación y entendemos como parte de su rol la defensa del pais y sus instituciones, pero han mezclado “los mansos y los cimarrones”.
Manejar con evasivas este caso, como se ha hecho desde el Gobierno y su partido, es un acto irresponsable. Argumentar que “todos los partidos son iguales” es una mentira repetida, que solo busca confundir y engañar al pueblo presentando como normal una situación que escandaliza, con aquello de que «mal de muchos, consuelo de tontos».
La verdad es que en este asunto, al igual que en los otros, el pueblo dominicano ha sido víctima de la manipulación, la demagogia y el populismo de una gestión que no ha perseguido a los narcotraficantes, sino que ha hecho todo lo contrario: les ha abierto las puertas del Estado.
La frase «la pava ya no pone donde ponía» es una expresión popular dominicana que significa que las cosas han cambiado y las antiguas formas de hacer las cosas ya no funcionan.
Tanto la frase como su significado les ajustan perfectamente al Gobierno del PRM y a su Presidente, Luis Abinader, a quienes les funcionaron la feroz campaña en contra del Gobierno del PLD y las falacias que han manejado desde los resortes del poder, tratando de confundir a la población.
La engañaron en las elecciones de 2020, y en el 2024 predominaron la compra de voluntades y una profusa campaña en contra del Partido de la Liberación Dominicana.
En ese esquema se enfocó la torpe respuesta del ciudadano Presidente de la República en su vitrina semanal donde trató de denostar al Partido de la Liberación Dominicana que de manera responsable advirtió sobre el peligro que representa para la estabilidad económica el aumento insostenible de la deuda pública, advirtiendo sobre el deterioro económico, la baja inversión pública y el riesgo de estancamiento económico en República Dominicana.
De forma institucional el PLD respondió con datos verificables las declaraciones del presidente Abinader, quien afirmó sin sustento que el 80 % de la deuda contratada por su gobierno se ha destinado a pagar pasivos de gestiones anteriores y que ha sido el único en reducir la deuda respecto al PIB.
Los datos oficiales de las instituciones del Gobierno muestran que el endeudamiento durante la actual administración no solo ha sido mayor en términos absolutos, sino también en proporción a la capacidad fiscal del Estado.
El Presidente Danilo Medina le puso la tapa al pomo al tema al informar en Santiago que la deuda actual está en 60 mil millones de dólares, cuando la encontró en 35 mil millones. “Eso no es pagar la deuda vencida; eso es endeudar el país”, puntualizó el Presidente del PLD.
Como estadista explicó de forma simple los conceptos económicos sobre la deuda. “El crecimiento de la deuda de un país es una ecuación muy simple: préstamo desembolsado menos pago de capital vencido”, dijo.
Tal y como también lo dijo el expresidente Danilo Medina, se desconoce quién le escribió esos argumentos al mandatario que lo han hecho poncharse nuevamente, a propósito del final del béisbol de las Grandes Ligas y el inicio de la pelota criolla .
La verdad es tan simple como el concepto de la deuda. Y eso lo entienden muy bien los dominicanos y las dominicanas que deben enfrentar su día a día con ingresos que apenas les alcanzan para lo básico. La deuda pesa cada vez más y nuestra economía retrocede con notorias falencias y muchos, muchos problemas.
Y no puede ser de otro modo porque lo que el Gobierno de Abinader y el PRM ha hecho es sumar deuda nueva a la vieja. Con una diferencia muy significativa: el país sabe en qué se invirtieron los dineros de la deuda vieja, porque los ve en obras, pero nadie sabe a ciencia cierta qué se ha hecho con los de la deuda nueva.
En momentos de un gran desgaste del Gobierno del PRM con una acelerada pérdida de credibilidad y popularidad, desde el Palacio Nacional se despachan con el informe “Logros Gestión del Gobierno Agosto 2020-Agosto 2025”.
El contenido se dio a conocer mediante rueda de prensa, una costosa publicación en los medios impresos y una campaña en los medios electrónicos y redes sociales, destinada a la venta de logros inexistentes y estadísticos, maquillados o manipulados.
El informe del gobierno revela una clara desconexión entre lo que dice y la cruda realidad; cuentos que la ciudadanía ya no cree, aunque la atosiguen con costosos bombardeos publicitarios.
Se irrespeta al ciudadano y se subestima su inteligencia, por ejemplo, con la afirmación de que ha aumentado la esperanza de vida o que ha disminuido la mortalidad infantil, todo en franca contradicción con los boletines del Ministerio de Salud Pública.
Ante el escándalo del Seguro Nacional de Salud, el que se estima en cifras multimillonarias en pesos que se han ido por el sumidero, desde la Presidencia se habla de diagnóstico oportuno y medicamentos gratuitos. ¡Qué ironía!
La osadía de la gente del Gobierno del mal llamado cambio no tiene límites. Ante la existencia de espeluznantes hechos de sangre, reportes de atracos, de robos con un aumento sostenido de la delincuencia y la criminalidad, el Gobierno se despacha afirmando que esos indeseables sucesos han disminuido.
Se insiste en pregonar que han descendido los niveles de pobreza, fundamentando sus argumentos con falsas estadísticas o recurriendo al poco serio procedimiento de atribuirse como propios logros de la gestión de gobierno del presidente Danilo Medina.
Ante un panorama de alumnos sin cupo en las escuelas, desaparición de la jornada de tanda extendida en muchos centros educativos, desapareciendo la alimentación en otros y alumnos sin libros de texto, el Gobierno del cambio tiene el tupé de decirle al país que se apuesta a una educación de calidad y que se invierte en el futuro de los jóvenes.
Dice el Gobierno de las promesas incumplidas que ha priorizado la resiliencia climática y la transición hacia energías limpias, contratando de forma excepcional, sin licitación, generadores eléctricos que están aniquilando fauna y flora, como es el caso de los Negros en Azua.
Basta ya de mentiras, engaños y manipulaciones. Como se manifiesta en las letras de aquel famoso merengue, “Si siguen apretando la tuerca se puede dañar la rosca”. Y eso no le conviene a nadie. Ni a los de abajo ni a los de arriba.
El discurso de Benjamin Netanyahu, primer Ministro de Israel, en la Asamblea General de Naciones Unidas estuvo marcado por el vacío en la sala.
Apenas tomó la palabra, decenas de representantes de distintos países abandonaron sus asientos en señal de protesta, dejando al primer ministro israelí frente a una sala con muy pocos asientos ocupados.
La masacre en la Franja de Gaza por parte de Israel se constituyó en punto central de la Asamblea General de la ONU en la que decenas de países de todos los continentes se han pronunciado contra la devastación de la Franja al tiempo de impulsar planes conjuntos para poner fin a la impunidad de Israel.
Ha sido esa identificación de los pueblos del mundo en contra de las acciones genocidas lo que llevó al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) a pronunciarse desde República Dominicana, respondiendo así a la tradición progresista, humanista y solidaria con las causas de los pueblos oprimidos, inculcada por su fundador y líder histórico, el Profesor Juan Bosch.
“El PLD condena de manera enérgica la masacre sistemática que ha segado decenas de miles de vidas palestinas, incluyendo niños, mujeres y ancianos. Estos hechos, avalados por pruebas fehacientes, constituyen una violación flagrante del Derecho Internacional y de los principios más elementales de humanidad”, como se explicó en rueda de prensa en nombre del Comité Político y de la Secretaría de Relaciones Internacionales
También dejó claro el PLD su categórico rechazo a todo tipo de terrorismo, ya sea ejercido por grupos armados como Hamás o por Estados que utilizan su poder militar para someter poblaciones civiles.
La posición asumida por el PLD se hizo acompañar de un llamado al Gobierno dominicano a sumarse con firmeza a la condena internacional y a apoyar las iniciativas de paz y justicia que se articulan en el marco de las Naciones Unidas y la Corte Penal Internacional.
Ninguna razón puede justificar el exterminio de un pueblo como ha sucedido con los palestinos en la Franja de Gaza. Históricamente el PLD ha sido consciente de que las acciones que adoptemos aportan mucho más que los discursos.
El Partido Revolucionario Moderno (PRM), ahora en el gobierno, con el respaldo de oligarcas y aprovechados de la política, montó una fuerte campaña de ataques al gobierno del Partido de la Liberación Dominicana, sobre todo el del período 2016-2020.
Un ataque despiadado en el que recurrió a toda suerte de mentiras e infundios, teniendo de cómplices a unos supuestos movimientos sociales, muchos de cuyos dirigentes han pasado a ser parte de la nómina del Gobierno.
Llegaron al Gobierno y fueron asesorados para perseguir a funcionarios de la Administración morada y desacreditar la fuerza política que logró estabilizar el país y enrumbarlo por los caminos del progreso, crecimiento y bienestar.
Se inventaron un denominado Ministerio Público Independiente, colocando en su cabeza abogadas y abogados llenos de odios, quienes se prestaron a politizar la justicia o judicializar la política, para seguir engañando a los electores que les favorecieron en dos oportunidades.
Al llegar al Gobierno se enarboló la consigna de combatir la corrupción, promover la transparencia y consolidar un Estado más ético y responsable, propósitos que se dieron a conocer en foros públicos y hasta en el ámbito internacional; sin embargo, de la noche a la mañana, toda esta alharaca ha sido desmentida por la realidad.
República Dominicana está siendo estremecida con el desfalco al Seguro Nacional de Salud, un hoyo financiero muy profundo para la economía y para la salud de los que menos pueden.
De forma colateral con el déficit del SeNaSa, negado por el presidente Luis Abinader con la ligereza y el histrionismo que le caracteriza, cuando en julio de 2025 el PLD lo denunció, se agregan otras situaciones que develan claros actos de corrupción administrativa.
Son los medios de comunicación quienes, a propósito del Seguro Familiar de Salud, recordaron los casos de las jeringas en plena pandemia del Covid 19, la adquisición de libros digitales, las cancelaciones por irregularidades de licitaciones en el Instituto Nacional de Bienestar Estudiantil (Inabie), los escándalos en la Oficina Gubernamental de Tecnologías de la Información (Ogtic), la manipulación de la factura eléctrica a unos 42 mil clientes y el escándalo del Intrant, entre otros.
En momento de un punto álgido del desfalco del SeNaSa, tratando de marcar distancia, el presidente Luis Abinader le dijo al país que “durante estos cinco años ha luchado contra la impunidad y la corrupción”, afirmación que ya nadie cree en este país.
En ese aspecto el presidente Abinader y el PRM no tienen ni siquiera el beneficio de la duda porque ¿cómo es posible que con tantos programas, anuncios y propaganda se hayan obtenido tan pobres resultados? La sabiduría popular le da una explicación al accionar del gobierno del PRM diciendo: “A quien escupe para arriba, la saliva le cae en la cara”.
En el fin de semana el Gobierno estrenó el nuevo equipo de comunicaciones de la presidencia de la República con el anuncio de dos funcionarios que de inmediato acudieron a la Procuraduría General de la República a entregar un informe de irregularidades detectadas en el Seguro Nacional de Salud (SeNaSa).
El informe, dado a conocer en el Palacio Nacional, fue acompañado de fotografías e imágenes en movimiento en las que se aprecia la llegada de los funcionarios al edificio que aloja la sede del ministerio público. La magistrada procuradora recibió la documentación.
Con esa acción el Gobierno procura seguir vendiendo una imagen de transparencia e institucionalidad, en la que cada vez cree menos gente.
Se trata de un nuevo capítulo en la conducta de gobernantes que en tiempo de campaña lograron confundir a la población con la prédica de honradez, eficiencia, transparencia y rendición de cuentas que la gente echa de menos.
La realidad es muy diferente de todo ese hermoso paisaje que se publicita en costosas campañas mediáticas.
Ahora ha estallado el caso del Seguro Nacional de Salud (SeNaSa), denunciado el pasado mes de julio por el Partido de la Liberación Dominicana y que el ciudadano presidente de la República trató de desmentir, significando que se trataba de denuncias políticas.
Cuando la bomba le estalla en las manos, se despachan los funcionarios entregando una documentación que, según se dijo, servirá para los fines de investigación correspondientes de acuerdo a lo establecido en la ley.
Es tan escandalosa la situación que antes de proceder a solicitar la investigación se obtiene la aprobación del Consejo Nacional de Seguridad Social (CNSS) del uso de 6,000 millones de pesos del Instituto Dominicano de Prevención y Protección de Riesgos Laborales (IDOPPRIL) para cubrir el déficit del SENASA y tratar de tapar el hoyo financiero que demuestra las deficiencias en el manejo de la cuenta para cuidado de la salud de las personas.
Lo del SeNaSa es un nuevo caso de clara corrupción administrativa que se suma a un amplio rosario de infracciones a todos los niveles ocurridos en el gobierno del PRM, que pone a prueba al Ministerio Público, calificado de independiente, y su sazonada lucha contra la corrupción.
La transparencia se demuestra con los hechos, no con palabrerías y propaganda. Ya lo dice la expresión popular: de supuestas y reales buenas intenciones está empedrado el camino del infierno. Queremos hechos, no palabras.
En un libro en el que analiza aspectos trascendentes de la historia del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y en discursos y entrevistas, su mentor y líder histórico, el Profesor Juan Bosch, resaltó su modelo organizativo y político novedoso en el continente.
Llevando a la práctica estas ideas y conceptos del ex presidente de la República, sus miembros y militantes convirtieron al PLD en un “Partido Único en América”, con una identidad y estructura distintas a las existentes en procura de completar la obra de los Padres de la Patria.
Disciplina, principios, unificación de criterios, formación en política y vocación de servicio fueron de los elementos distintivos que crearon conciencia en su militancia.
Bajo esa mística el PLD llegó al gobierno, dirigió el Congreso y los municipios con una amplísima hoja de servicio a favor del progreso, el bienestar ciudadano y el fortalecimiento de sus instituciones.
Por esa férrea formación de sus militantes el PLD ha superado situaciones de dificultades, como sucede en todos los núcleos sociales.
El X Congreso Ordinario Reinaldo Pared Pérez hizo retomar al PLD prácticas políticas que le dieron firmeza, aunándolas ahora a la tecnología y nuevas formas del ejercicio político.
Con la paciencia que da la experiencia, el PLD ha visto al pueblo dominicano reconocer que en sus gobiernos se vivía mejor, lo que ha generado un alto nivel de retorno de simpatías, que los adversarios no ven con agrado, armando estrategias dirigidas a minimizar al Partido.
Nuevamente “el tiro le saldrá por la culata”, porque, como reza el título de la famosa película de acción, el PLD es duro de matar.
Que quede claro: el Partido de la Liberación Dominicana es único. Es el Partido de Juan Bosch, el de la bandera morada con una estrella amarilla de cinco puntas y con sus siglas PLD.
Los mortificantes apagones, el alto precio de la comida, el caos en el transporte, el desplome de servicios como el 9-1-1 y los hospitales, la inseguridad ciudadana, la falta de empleo, la reducción del dinero circulante y el desbarajuste en el sistema educativo, entre otros males, han creado una situación de incertidumbre, indignación y frustración ciudadana.
Cuando prevalecen las dudas, la falta de seguridad sobre algo es lo que caracteriza la incertidumbre; la indignación es sinónimo de ira, de enfado, y la frustración es una respuesta a la falta de cumplimiento de un deseo, objetivo o expectativa.
Estas aproximaciones semánticas a los términos citados NO describen lo que se está viviendo en República Dominicana en el Gobierno del PRM, que engañó al electorado nacional, vendiendo un cambio que ha devenido en fracaso.
El expresidente Danilo Medina, Presidente del Partido de la Liberación Dominicana, advirtió al Gobierno en pocas palabras al explicar ese descontento, en respuesta a inquietudes periodísticas, los peligros que eso representa para el país.
Con el malestar “se esconde también el descontento que hay de la población contra el gobierno, de la falta de esperanza, de la pérdida de rumbo, de la situación de pobreza y de miseria que se generaliza en el país”, indicó el ex jefe de Estado.
Las incomodidades y molestias se acentúan con el estilo de respuesta del gobierno y en especial del Presidente de la República, que tratan los problemas serios con evasivas, mentiras y falsedades.
Es un gobierno de pantalla, que ha creído que todo se resuelve en lo mediático, jugando y burlándose de la gente mediante profusa publicidad o compra de conciencia.
Un pueblo descontento se torna peligroso para la democracia y peligran las instituciones, creando una atmósfera que nadie quiere.
Como quedan tres años para el cambio del cambio, mantenemos la esperanza de que desde la cúpula gubernamental se pueda reflexionar para evitar resbalar en una pendiente peligrosa para todos. Evitemos males mayores.
Cinco años desconociendo garantías fundamentales, afectando reputaciones, con un uso abusivo de filtraciones y declaraciones a los medios de comunicación sin sustento, para construir un discurso político desde los tribunales de justicia, tiempo tras el cual se ha producido una decisión judicial que ha dispuesto el descargo de varias personas, incluyendo dirigentes del Partido de la Liberación Dominicana.
Sobre el particular, el PLD explicó en una primera reacción que la sentencia dictada por el Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional ha confirmado que el Ministerio Público actuó con falta de objetividad, de imparcialidad y con ensañamiento en contra de exfuncionarios y dirigentes del Partido que hoy han sido descargados por el indicado tribunal.
“Este fallo ratifica que la acusación en contra de nuestros compañeros carecía de sustento probatorio real y que se intentó vincular, de manera infundada, a una organización política con actos ajenos a su naturaleza y a su práctica institucional”, se detalla en el documento de la dirección del PLD.
Cinco años manipulando, obviando el debido proceso, sustituyéndolo por mecanismos mediáticos y campañas de descrédito orquestadas desde el poder político, utilizado por el Ministerio Público como una vía clara de práctica de la judicialización de la política.
Volviendo a demostrar soberbia y arrogancia se adelantó que la sentencia será recurrida por el Ministerio Público, con pleno derecho para ello, petulancia que nos lleva a preguntar ¿cómo resarcir las humillaciones recibidas por reconocidos profesionales?, ¿cómo limpiar su imagen?, ¿cómo restablecer el deterioro recibido por algunos en su estado de salud?
De manera paciente se recibieron todas estas humillaciones y advertimos a estos manipuladores y falsos representantes de la sociedad ante la justicia que nos mantendremos vigilantes ante cualquier otro intento de socavar la independencia judicial o de criminalizar la actividad partidaria con subterfugios y argumentos prefabricados.
Aunque consideramos que no se ha hecho justicia en todos los casos, aplaudimos que el Tribunal haya hecho prevalecer en la mayoría la verdad sobre las mentiras, los falsos relatos y las salidas propagandísticas.
El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), poniendo voz a los que el Gobierno no está interesado en escuchar, alertó sobre el alarmante deterioro de los servicios de salud pública.
Guiado por la dirección partidaria y su órgano especializado en salud, denunció el colapso de los hospitales públicos del país, tanto en su infraestructura como en la calidad y cantidad de medicamentos e insumos médicos.
Con la responsabilidad que le caracteriza el PLD entregó a los representantes de los medios de comunicación, en una rueda de prensa, un documento en el que sustenta su preocupación. En el documento se exponen con los detalles pertinentes las limitaciones en que se desenvuelven los trabajos en los hospitales, situación que impacta de manera directa y negativa en la calidad de la atención médica.
A la precariedad de la infraestructura hospitalaria y sus servicios se agregan el alto costo de los medicamentos y la escasez en las Farmacias del Pueblo, que han configurado una tormenta perfecta de desprotección para los sectores más vulnerables, a lo que se suma la desaparición de la entrega de fármacos a pacientes con enfermedades catastróficas.
Desde que se instaló el Gobierno del PRM, próximo a cumplir cinco años, cuyos dirigentes anuncian un festejo de celebración, ha fallado en el deber ciudadano básico de proteger vidas.
Es que la salud de la gente no admite más excusas y tantas improvisaciones. El pueblo dominicano merece un sistema de salud digno, eficiente y humano.
La familia dominicana sufre cada vez que uno de los suyos requiere de una atención que no le garantiza un gobierno que se ha caracterizado por incapaz e improvisador.
La salud pública no debe circunscribirse a los anuncios de unas autoridades que creen que la dramática realidad de ese sector se combate con falsos relatos y cuentos tristes.
Los ruidos generados en la vitrina semanal del Gobierno desde el Palacio Nacional van más allá de la exclusiva selección de sus coordinadores, quienes determinan quién formula las preguntas.
Los ruidos mediáticos generados en el diálogo del presidente Luis Abinader con periodistas o líderes de opinión no son aleatorios, como se afirma.
Las dudas que viene generando en la población y la opinión pública la participación del mandatario derivan de las inexactitudes y errores en el enfoque temático.
Las cifras dadas a conocer por el mandatario en la entrega del lunes 28 julio sobre la reducción de los niveles de pobreza distan bastante de las ofrecidas por el Banco Central, mostrando una notoria contradicción, que le resta credibilidad al jefe del Estado.
Lo propio sucedió con las estadísticas del crecimiento de la economía, aunque el jefe del Estado admitió una desaceleración en el ritmo de crecimiento, algo que, según dijo, ya está siendo percibido por la población, y atribuyó a factores externos.
La Secretaría de Asuntos Económicos del PLD dio una respuesta responsable a dichas aseveraciones explicando que desde la segunda mitad de 2024 la economía dominicana comenzó a dar señales claras de estancamiento.
El titular del órgano del PLD que trata los asuntos económicos, Luis Reyes, insistió en que las políticas monetarias y fiscales aplicadas por la actual administración han resultado insuficientes e inefectivas.
Entre las razones de la reducción del crecimiento económico encontramos la reducida inversión pública, aumento desmedido de la nómina pública, entre otros aspectos que demuestran la existencia de una gestión económica fracasada.
He aquí, como en otros tantos aspectos de la gestión del PRM, que se aplica la expresión del refranero que reza: “Para hablar mentiras y comer pescado, se debe tener mucho cuidado”, cuidado del que al parecer carece el mandatario.